Durante el primer semestre de 2026 el sector público nacional registró un superávit financiero de 0,1% del PBI, resultado que el ministro Luis Caputo atribuyó a la fuerte reducción del gasto. El superávit primario alcanzó 0,6% del PBI y se logró tras una baja acumulada de impuestos nacionales cercana al 3% del PBI desde 2024.

En junio, sin embargo, el panorama cambió. El sector público nacional presentó un déficit primario de 696.843 millones de pesos y un déficit financiero de 1.024.891 millones. El pago de aguinaldos y la postergación de la declaración jurada del impuesto a las Ganancias para personas humanas explican la mayor parte de esa reversión.
La decisión de diferir los vencimientos de Ganancias buscaba dar tiempo a la aprobación de la Ley de Inocencia Fiscal, pero la parálisis del Congreso impidió su tratamiento. Ahora el Gobierno debe resolver en las próximas horas si vuelve a extender el plazo, mientras los tributaristas presionan por una nueva prórroga.
El tropiezo de junio aleja al Ejecutivo de la meta acordada con el FMI: el superávit primario bajó de 0,7% a 0,6% del PBI y debe llegar a 1,4% en diciembre. Caputo reconoció que el ajuste del gasto ya alcanzó su límite —15 puntos del PBI— y que será necesario aumentar la recaudación para sostener el resultado fiscal.
