KitKat y McDonald’s instalaron en redes la posibilidad de una nueva colaboración, aunque todavía no hay un producto confirmado. El intercambio comenzó cuando KitKat publicó: “Darme un Break, me encanta”. McDonald’s respondió que ese “me encanta” le resultaba conocido; después, KitKat habló de un supuesto “accidente creativo” y lanzó una invitación: “¿Hablamos?”.

Con unas cuantas publicaciones, ambas marcas trasladaron sus activos de comunicación a una conversación pública: el histórico “break” de KitKat y el “me encanta” de McDonald’s. La interacción generó una narrativa abierta, con humor y un desenlace pendiente, que medios y consumidores ampliaron sin que se presentara como una campaña publicitaria convencional.
KitKat ya había usado un hecho informativo como parte de su estrategia. En marzo de 2026, tras el robo real de un camión con 12 toneladas de chocolate —413,793 barras— durante un trayecto entre Italia y Polonia, creó el Stolen KitKat Tracker. La herramienta permitía revisar códigos de lote y convocaba al público a actuar como “detectives del chocolate”.
Según Burson, esa campaña produjo más de 6,000 notas, superó 800 millones de alcance ganado, generó 2.2 millones de interacciones y alcanzó 44% de presencia en la conversación de Meta, casi tres veces más que su competidor más cercano. Más de 115 marcas se sumaron orgánicamente. El caso de KitKat y McDonald’s mantiene abierta la expectativa sobre si ese diálogo derivará en una colaboración concreta.
