Madrid, 9 ago (EFE).- Los principales bancos españoles han cerrado filas ante el expediente abierto por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y han defendido tanto su conducta comercial como el funcionamiento del mercado hipotecario en España. La investigación, iniciada a mediados de junio, afecta a Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja, las seis entidades cotizadas que más exposición pública tienen por sus conferencias con analistas, inversores y medios.
La CNMC sostiene que ciertas declaraciones de sus directivos sobre la política comercial en hipotecas, especialmente en relación con los tipos fijos, podrían haber facilitado a sus competidores anticipar el comportamiento futuro de la oferta. El procedimiento se abrió precisamente el día en que expiraba el mandato de Cani Fernández al frente del organismo, un detalle que ha añadido visibilidad a un caso sensible por su impacto potencial en uno de los productos financieros más relevantes para los hogares.

Desde el sector, la reacción inicial fue de sorpresa. La presidenta de la Asociación Española de Banca, Alejandra Kindelán, subrayó que el hipotecario español es “el más competitivo de Europa” entre las grandes economías del continente, con un tipo medio situado un punto por debajo de la media de la eurozona. Ese argumento no es solo retórico: en un mercado con fuerte presión por captar cuota, la rentabilidad hipotecaria se ha comprimido por la competencia entre entidades, el coste de financiación y la evolución de los tipos de interés.
Fuentes financieras consideran que, con lo que hasta ahora se ha hecho público, el expediente tiene “muy poca base” y recuerdan precedentes en los que la CNMC archivó una denuncia contra Santander, BBVA, CaixaBank y Sabadell por la falta de subida en la remuneración de los depósitos. La comparación ilustra una tensión recurrente: el regulador trata de fijar el límite entre la transparencia exigible a las entidades cotizadas y el riesgo de que esa transparencia derive en señales útiles para coordinar estrategias comerciales.
En las últimas semanas, los primeros ejecutivos de los bancos investigados han evitado valorar el fondo del asunto con detalle. Héctor Grisi, consejero delegado de Santander, insistió en que España cuenta con uno de los mercados hipotecarios más competitivos de Europa y añadió que también lo es “del mundo”, al señalar que las hipotecas se conceden incluso por debajo del coste del bono soberano. Su lectura apunta a una anomalía positiva para el cliente: financiar una vivienda puede resultar más barato que financiar al propio Estado.
Onur Genç, consejero delegado de BBVA, prefirió no entrar a valorar el expediente, aunque remarcó el “pleno compromiso” del banco con el cumplimiento regulatorio y atribuyó los intereses ofrecidos a la propia competencia del mercado. Gonzalo Gortázar, de CaixaBank, transmitió tranquilidad y respeto por la investigación al afirmar que la entidad no cree haber vulnerado las reglas de competencia. Más prudente fue Marc Armengol, de Sabadell, que evitó comentarios sobre el expediente y se limitó a destacar el ritmo de crecimiento de la entidad en el negocio hipotecario. Gloria Ortiz, de Bankinter, confió en una resolución satisfactoria; Isidro Rubiales, de Unicaja, recordó que las hipotecas son un producto clave para su banco.
El caso tiene una lectura que va más allá de las declaraciones concretas examinadas por Competencia. En un sector donde cada mensaje público puede mover expectativas sobre precios, márgenes y condiciones, la frontera entre información al mercado y posible alineamiento tácito se vuelve especialmente delicada. De ahí que la resolución de la CNMC no solo afecte a las entidades señaladas, sino también al modo en que la banca española comunica su estrategia en un negocio que sigue siendo central para la financiación de las familias y para la evolución del crédito en el país.
