La rueda dejó una señal mixta: el S&P Merval cortó seis bajas consecutivas y subió 1,1% en pesos, mientras los bonos soberanos en dólares cedieron 0,7% y el riesgo país trepó por quinta jornada seguida hasta 465 puntos, su nivel más alto desde el 10 de junio. El dato central no es el rebote bursátil, sino la persistencia de la presión sobre la deuda, en un contexto internacional más hostil y con el petróleo otra vez en alza.

El frente cambiario siguió estable pero bajo tensión: el mayorista cerró apenas debajo de $1.500, a $1.495,50, con una baja marginal y compras del BCRA por USD 13 millones. El blue avanzó a $1.535 y las reservas brutas subieron a USD 49.567 millones. La lectura de fondo es clara: el mercado accionario encontró aire, pero la deuda y el dólar siguen condicionados por la expectativa de inflación, el pulso de las intervenciones oficiales y el ruido externo.
