El Gobierno de México intentará que China retire las cuotas compensatorias preliminares impuestas a las exportaciones mexicanas de nuez pecana, después de que el Ministerio de Comercio chino resolviera aplicar gravámenes de entre 17.8% y 51.6% a productores de México y de 54.3% a los de Estados Unidos, en el marco de una investigación antidumping iniciada en septiembre de 2025.
La Secretaría de Economía confirmó este lunes la decisión preliminar de Pekín y expresó preocupación por el alcance de la medida, aunque subrayó que México respeta el procedimiento de investigación llevado a cabo por las autoridades chinas. La dependencia añadió que mantiene su respaldo a los productores y exportadores nacionales, en un episodio que vuelve a poner bajo presión una cadena agroexportadora con creciente exposición al mercado asiático.

La investigación comenzó el 25 de septiembre de 2025, cuando China abrió el expediente para determinar si las nueces pecanas frescas originarias de México se vendían por debajo de su valor en el mercado local y si esa práctica dañaba a la industria doméstica. En el procedimiento, las autoridades chinas incluyeron como referencia exportaciones directas mexicanas por 21.9 millones de dólares en 2024, una cifra que para el Gobierno mexicano no refleja por completo la dimensión del negocio potencialmente afectado.
Economía advirtió que el impacto real podría ser mayor porque una parte relevante de la nuez mexicana se envía primero a Estados Unidos y después se reexporta a China. Ese circuito comercial complica la medición del daño y también la defensa técnica, ya que obliga a rastrear el origen efectivo del producto y la forma en que llega al consumidor final. En la práctica, la medida preliminar no solo afecta a exportadores directos, sino a una red regional de intermediación comercial que depende de precios, logística y certificaciones de origen.
Desde el inicio de la investigación, la Secretaría de Economía dijo haber trabajado de manera coordinada con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y con la Embajada de México en China para preparar la defensa del sector. Las empresas mexicanas tienen ahora 10 días para responder a la determinación preliminar, plazo durante el cual ambas dependencias continuarán la estrategia jurídica y técnica con el objetivo de revertir o reducir las cuotas antes de una resolución definitiva.
El caso llega en un momento sensible para el comercio agroalimentario entre ambos países. China es un mercado de alto valor para las nueces pecanas por su demanda creciente y por el margen que ofrece frente a otros destinos, de modo que una barrera de este tipo puede alterar decisiones de venta, inventarios y precios internos en México. Aunque la resolución todavía no es definitiva, el anuncio ya introduce incertidumbre para una industria que depende de ventanas comerciales estrechas y de una temporada de exportación especialmente delicada.
La postura mexicana, por ahora, combina cautela diplomática y defensa comercial. El Gobierno evita una confrontación abierta con Pekín, pero insiste en que buscará que la resolución final no imponga cuotas compensatorias a los productores nacionales. La evolución del expediente será clave no solo para el volumen exportado en los próximos meses, sino también para medir hasta qué punto México puede sostener su presencia en un mercado donde China ha mostrado mayor disposición a utilizar instrumentos antidumping para proteger a sus industrias locales.
