La cesta de septiembre subirá pese a las ofertas

La vuelta de las vacaciones obligará a muchos hogares españoles a llenar de nuevo la nevera en un contexto de precios más altos que hace un año. La llamada “Operación Despensa” estará marcada por el regreso a las comidas en casa, una mayor compra de productos básicos y los intentos de las cadenas de distribución por contener el gasto mediante promociones y marcas propias.

El IPC adelantado situó en agosto la subida anual en el 2,4 % para el conjunto de los precios de consumo, mientras que los alimentos, las bebidas y el tabaco también se encarecieron respecto al mismo periodo de 2025. Los últimos datos disponibles, correspondientes a julio, señalaron a los huevos y la carne de vacuno entre los productos que más habían subido. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte además de que el aumento de los carburantes, relacionado con el conflicto en Oriente Medio, y el encarecimiento de la electricidad pueden trasladarse a la cadena alimentaria de forma desigual.

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Más demanda al recuperar la rutina

El regreso a los hábitos de otoño concentrará parte del gasto en alimentos que durante el verano tienen una demanda menor. La patronal de supermercados Asedas calcula que en septiembre la compra de legumbres aumentará un 36 %, la de verduras para consumir templadas llegará a crecer hasta un 50 %, la de carne subirá un 10 % y la de pescado fresco, un 5,5 %.

La reposición también se está trasladando al comercio electrónico. Aproximadamente la mitad de los consumidores que compran alimentación por internet utiliza estos días ese canal para programar pedidos abundantes y pesados que coincidan con su llegada al domicilio. Según fuentes de Asedas, esa demanda representa cerca del 20 % de todo el comercio alimentario electrónico del año.

En este escenario, el portavoz de la OCU Enrique García explica que los productos básicos con una demanda más rígida, como la leche, pueden asumir con mayor facilidad el traslado de los costes. En cambio, ante subidas en alimentos frescos como la ternera o el pescado, los consumidores suelen mostrar más sensibilidad al precio y buscar alternativas económicas o de acuicultura. La organización recomienda comparar establecimientos, planificar los menús semanales para reducir el desperdicio, elegir productos de temporada y priorizar los proveedores locales; estima que comparar precios puede generar un ahorro medio del 20 % anual.

Ofertas, marca propia y debate sobre los márgenes

Facua plantea una respuesta distinta y reclama al Gobierno un “tope” para los precios y los márgenes de las cadenas de supermercados. Su portavoz, Rubén Sánchez, considera que la intervención estatal es la medida más eficaz para abaratar la cesta y rechaza tanto la simple comparación entre establecimientos, por el tiempo que exige, como una rebaja del IVA, que califica de “maquillaje” por reducir recursos públicos.

Las grandes cadenas han reforzado mientras tanto sus propias medidas comerciales. Lidl prepara una campaña para destacar las oportunidades de ahorro y asegura haber reducido un 8 % el coste de su cesta mediante rebajas permanentes en 800 productos durante 2026. Aldi apuesta por formatos XXL, descuentos del 30 % en artículos próximos a su fecha de caducidad y una marca propia que representa nueve de cada diez productos de su surtido. DIA afirma haber destinado 180 millones de euros a promociones este año, con ofertas semanales de hasta el 40 % en más de 200 referencias, el 40 % de ellas concentradas en alimentos frescos.

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