La deuda bruta del sector público federal alcanzó en julio 20 billones 603 mil 590.9 millones de pesos, según los datos reportados. El monto representa un aumento real de 32.6% frente a diciembre de 2018, inicio de la administración de Andrés Manuel López Obrador, una vez descontado el efecto de la inflación.

Mayor carga financiera
La comparación en términos reales es relevante porque mide el crecimiento efectivo de las obligaciones públicas, más allá de la pérdida de poder adquisitivo del peso. El avance indica que el endeudamiento federal se expandió a un ritmo superior al que mostraría una lectura basada únicamente en cifras nominales.
El saldo bruto concentra las obligaciones del sector público federal y funciona como un indicador de la magnitud de los compromisos que deberán administrarse en los próximos años. Un nivel más alto de deuda no determina por sí mismo una crisis fiscal, pero incrementa la importancia de vigilar el costo financiero, los plazos de pago y la capacidad de los ingresos públicos para sostener el servicio de esas obligaciones.
La cifra de julio coloca el debate fiscal en el volumen acumulado de los pasivos, no sólo en el déficit anual. La sostenibilidad dependerá de que el crecimiento económico y la recaudación acompañen esa carga, así como de que las nuevas necesidades de financiamiento no eleven de forma persistente la presión sobre el presupuesto.
