Las empresas agroexportadoras liquidaron USD 2.750 millones en agosto, impulsadas por una cosecha de maíz favorable y por un mayor ritmo de ventas de los productores. El resultado representa una suba interanual del 33%, aunque quedó 6% por debajo del monto registrado en julio, según informaron la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales.
Un repunte mensual con una comparación exigente
La mejora frente a agosto de 2025 debe leerse junto con un factor regulatorio que alteró el calendario comercial del año pasado. En julio de 2025 venció el Decreto 38/2025, que había reducido temporalmente los derechos de exportación. Ese esquema aceleró las registraciones de ventas externas y elevó el volumen comercializado por encima de los niveles históricos para ese período.

En 2026, en cambio, las entidades describen una campaña con un patrón más normal, sin instrumentos temporales que anticipen ventas o concentren declaraciones juradas en determinados meses. Por eso, el aumento de agosto refleja principalmente disponibilidad física de mercadería y decisiones comerciales de los productores, más que un incentivo transitorio de carácter tributario.
El acumulado todavía marca una brecha
Entre enero y agosto, la liquidación del sector alcanzó USD 19.047 millones, un 12% menos que en igual período de 2025. La diferencia revela que el buen desempeño de agosto no compensa por sí solo el efecto de una base de comparación excepcional ni los cambios en el ritmo de comercialización. La liquidación de divisas no depende únicamente de la producción: también intervienen los precios internacionales, las necesidades financieras de los productores, la capacidad de almacenamiento y las expectativas sobre el tipo de cambio y los derechos de exportación.
El maíz fue el principal sostén de agosto porque una buena cosecha habilitó mayores embarques. La mayor oferta exportable permite que el cereal gane peso en el ingreso mensual de divisas, aun cuando el complejo sojero conserva su liderazgo estructural. Para la economía argentina, esta distinción es relevante: una mejora basada en mayores cantidades exportadas suele tener una base más estable que una suba explicada exclusivamente por precios.
Retenciones: más volumen para compensar alícuotas menores
La Bolsa de Comercio de Rosario proyecta que el agro aportará USD 4.613 millones por derechos de exportación en 2026, apenas por debajo de los USD 4.665 millones de 2025. La estimación supone que un mayor volumen de exportaciones de soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo compensará en gran medida la reducción permanente de alícuotas vigente desde diciembre de 2025.
Del total previsto, la soja explicaría USD 3.275 millones, el maíz USD 754 millones y el trigo USD 324 millones. La composición confirma que la soja seguirá siendo decisiva para la recaudación, pero también muestra que el aporte fiscal y externo del agro depende de una canasta más amplia. Una cosecha consistente de maíz y trigo puede moderar la vulnerabilidad frente a variaciones en el mercado sojero, aunque no elimina su gravitación central.
La segunda mitad concentra una parte relevante de la expectativa
La BCR espera una recuperación de la recaudación en los últimos meses del año, a medida que se normalicen las declaraciones juradas de ventas al exterior y se concrete el mayor volumen exportado. El escenario contiene un desafío: para que la menor presión tributaria no derive en una caída significativa de recursos, la mejora productiva debe traducirse efectivamente en embarques, precios sostenidos y una comercialización fluida.
La normalización del calendario también puede volver más previsible la lectura de los datos mensuales. Sin regímenes excepcionales que adelanten operaciones, los flujos de divisas deberían responder con mayor claridad a la estacionalidad de las cosechas y a las condiciones del mercado. Esa previsibilidad resulta valiosa para el sector privado, pero también para la planificación fiscal y cambiaria del Gobierno.
Un récord exportador apoyado en una matriz más diversificada
El aporte agropecuario se inserta en una expansión más amplia de las ventas externas. La Cámara de Exportadores de la República Argentina estima exportaciones por USD 103.200 millones en 2026, una cifra superior al récord de USD 88.446 millones alcanzado en 2022. Entre enero y julio, las exportaciones totalizaron USD 58.365 millones, con una suba interanual de 22,9%.
El petróleo aparece como uno de los principales motores de ese cambio: generó USD 5.722 millones entre enero y julio y superó en los últimos meses al maíz y a la soja como producto individual de mayor venta externa. El oro aportó USD 3.211 millones y el carbonato de litio, USD 1.169 millones, mientras las manufacturas de origen agropecuario conservaron un papel central con USD 18.911 millones. La expansión de energía y minería reduce la dependencia relativa del país respecto del agro, pero no desplaza su función como principal fuente recurrente de divisas y de recursos por retenciones.
La balanza comercial registró en julio un superávit de USD 2.115 millones, 133% superior al de igual mes de 2025, y acumuló USD 16.080 millones positivos en los primeros siete meses. Brasil, Estados Unidos y China continuaron como principales destinos. La combinación entre una campaña agrícola más normal, la fortaleza energética y el avance minero abre la posibilidad de un récord exportador, aunque su consolidación dependerá de que el aumento de cantidades pueda sostenerse frente a la volatilidad de los precios internacionales y a las condiciones de demanda de los mercados de destino.
