CIUDAD DE MÉXICO.— La inflación general anual en México descendió a 3.12 % en julio, informó este viernes el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Se trata de la tercera reducción mensual consecutiva y del nivel más bajo desde mayo de 2020, en un contexto marcado por menores precios de algunos productos agropecuarios y energéticos.
El resultado representó una disminución frente al 3.37 % registrado en junio mediante el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC). En términos mensuales, los precios al consumidor aumentaron 0.03 % en julio, una variación inferior a la observada en el mismo mes de 2025, cuando la inflación mensual fue de 0.27 %. La tasa anual de entonces se situaba en 3.51 %.
Una baja que todavía no alcanza la meta
Aunque la inflación general se acercó al objetivo permanente del Banco de México, establecido en 3 %, aún se mantiene ligeramente por encima de esa referencia. La cifra, sin embargo, permanece dentro del intervalo de variabilidad de un punto porcentual que la institución considera compatible con su meta.
La evolución de julio confirma una trayectoria descendente iniciada en los meses recientes, pero la composición del dato exige cautela. La reducción general estuvo impulsada principalmente por componentes con precios más volátiles, mientras que la inflación subyacente —que suele ofrecer una señal más estable sobre las presiones persistentes— continuó por encima de la tasa general.

Durante su “Conferencia del Pueblo”, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo destacó el reporte del Inegi y la reducción de la inflación anual. La mandataria presentó el dato como parte de la evolución reciente de la economía, aunque el informe estadístico no implica por sí mismo un cambio inmediato en el poder adquisitivo de todos los hogares.
Los servicios mantienen la presión
El índice subyacente aumentó 0.23 % mensual y registró una tasa anual de 3.95 %, por debajo del 4.03 % observado en junio. La moderación fue gradual y todavía refleja presiones en los precios de bienes y servicios que tienden a ajustarse con mayor lentitud.
Dentro de este componente, las mercancías subieron 0.19 % durante el mes y los servicios 0.26 %. En la comparación anual, las mercancías aumentaron 3.95 %, con un avance de 4.85 % en alimentos procesados, bebidas y tabaco, mientras que las mercancías no alimenticias crecieron 2.37 %.
Los servicios registraron un incremento anual de 4.36 %. Por segmentos, la vivienda aumentó 3.62 %, otros servicios 4.85 % y la educación 5.93 %. Esta última categoría, junto con restaurantes, alojamiento y otros gastos vinculados al consumo cotidiano, continúa representando una fuente de presión para las familias, incluso cuando el índice general se desacelera.
Agropecuarios y energéticos reducen el índice
El índice no subyacente, que incorpora productos agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por el Gobierno, cayó 0.67 % mensual y acumuló un crecimiento anual de apenas 0.29 %. Los productos agropecuarios registraron una disminución anual de 3.34 %, aunque el comportamiento fue desigual entre sus principales grupos.
Los precios de frutas y verduras aumentaron 2.10 % en términos anuales, mientras que los productos pecuarios disminuyeron 6.89 %. Además, los energéticos y las tarifas autorizadas descendieron 0.15 % mensual. La combinación de estos movimientos contribuyó de manera decisiva a que la inflación general se ubicara por debajo de la subyacente.
El comportamiento de productos específicos ilustra esa volatilidad. La cebolla aumentó 18.97 % mensual, la naranja 11.90 %, las computadoras 6.10 %, el transporte aéreo 4.11 % y los productos para el cabello 1.47 %. En sentido contrario, el jitomate bajó 29.20 %, el chile poblano 15.63 %, el chile serrano 6.98 %, las cremas para la piel 1.71 %, el huevo 1.08 % y el gas doméstico LP 1 %.
El costo de vida varía según el consumo
Por finalidad de consumo, las mayores alzas anuales correspondieron a bebidas alcohólicas y tabaco, con 7.34 %; seguros y servicios financieros, con 6.41 %, y restaurantes y servicios de alojamiento, con 6.37 %. Estos datos muestran que la inflación promedio no se distribuye de la misma manera entre los hogares: el impacto depende de la proporción del ingreso destinada a alimentos, vivienda, transporte, educación o servicios.
La canasta de consumo mínimo, integrada por 170 bienes y servicios y utilizada para aproximar el gasto esencial de los hogares, retrocedió 0.08 % mensual en julio, pero aumentó 2.73 % anual. Su desempeño fue más favorable que el del índice general, aunque no elimina el efecto acumulado de los incrementos registrados durante periodos anteriores.
El Inegi ubicó el INPC en 145.169 puntos al cierre de julio. En 2025, los precios al consumidor terminaron con un aumento anual de 3.69 %, frente a 4.21 % en 2024 y 4.66 % en 2023. En 2022, la inflación cerró en 7.82 %, su mayor nivel para un fin de año en 22 años.
La nueva cifra ofrece margen para evaluar la continuidad de la desinflación, pero la inflación subyacente y el comportamiento de los servicios seguirán siendo indicadores centrales. Mientras los precios volátiles pueden cambiar rápidamente por factores climáticos, de oferta o energéticos, los servicios suelen responder con mayor rezago, por lo que su moderación será determinante para establecer si el descenso observado en julio puede sostenerse.
