La inversión abre una nueva etapa para Córdoba, condicionada por el empleo, la energía y el ferrocarril

Las empresas de Córdoba afrontan el curso económico 2026-2027 con un balance que combina señales favorables y obstáculos capaces de limitar el crecimiento. La provincia parte de máximos recientes en empleo y actividad empresarial, mientras grandes proyectos industriales, logísticos y de defensa elevan las expectativas. Sin embargo, las organizaciones empresariales advierten de que la falta de trabajadores cualificados, la incertidumbre sobre los costes, la disponibilidad de potencia eléctrica y el retraso de infraestructuras ferroviarias serán determinantes para convertir esas oportunidades en actividad estable.

Un punto de partida respaldado por los indicadores

El escenario de partida ofrece algunos de los mejores datos de las últimas décadas. El empleo en empresas cerró 2025 con 215.446 personas ocupadas, el máximo de la serie estadística iniciada en 2007. La provincia terminó además el último año con 61.888 sociedades, una de las cifras más elevadas registradas y a solo 61 empresas del récord alcanzado en 2022.

La evolución del mercado laboral también aporta un elemento de confianza. El paro descendió en agosto hasta 45.822 personas, el mejor registro para ese mes, al menos, desde 2005. En paralelo, las exportaciones alcanzaron 1.954 millones de euros durante el primer semestre y apuntan a cerrar el ejercicio con un nuevo récord. Estos datos no eliminan las debilidades estructurales, pero indican que la economía cordobesa llega al nuevo curso con una base empresarial más amplia y una mayor capacidad de generar empleo y ventas exteriores.

La inversión abre una nueva etapa para Córdoba, condicionada por el empleo, la energía y el ferrocarril

Proyectos que elevan las expectativas

El presidente de la Confederación de Empresarios de Córdoba (CECO), Antonio Díaz, considera que el curso se inicia bajo un marco de “incertidumbre”, especialmente por la evolución de los costes y por una negociación colectiva que puede intensificarse en los próximos meses. Entre los convenios pendientes figuran los del metal y el campo, dos ámbitos con una incidencia directa sobre los costes laborales y, por tanto, sobre las decisiones de contratación e inversión.

Díaz añade a esta preocupación la ausencia de Presupuestos Generales del Estado, la presión fiscal, la burocracia y la falta de diálogo social con el Ministerio de Trabajo. Aun así, identifica una cartera de proyectos con capacidad para modificar el perfil productivo provincial. Entre ellos menciona la fábrica de cobre verde de Cunext y el avance de la Base Logística del Ejército de Tierra (BLET), cuyas obras interpreta como un impulso relevante para Córdoba. La cuestión, según el diagnóstico empresarial, no es solo atraer inversiones, sino garantizar que el territorio pueda atender sus necesidades de suelo, energía, transporte y trabajadores.

En esa misma línea, Miguel Ángel Tamarit Almagro, presidente de la Asociación de Empresas Fabricantes y de Servicios (Asfaco), define el momento como una etapa histórica de transformación. Vincula su optimismo a una previsión de crecimiento del PIB del 2,6%, a la continuidad de los récords exportadores y al descenso del desempleo. Su apuesta pasa por reforzar la industria sin abandonar los sectores tradicionales, de modo que la modernización no se limite a unos pocos proyectos de gran tamaño.

El cuello de botella de las conexiones

Para Asfaco, el ramal central ferroviario de Adif es una prioridad estratégica. La infraestructura permitiría mejorar la conexión de Córdoba con Europa y reforzar el papel de la provincia en las cadenas logísticas. Tamarit señala que el músculo industrial ya se extiende por distintos puntos del territorio, con iniciativas como la macroplanta de Aviserrano en La Carlota, la ampliación de Enresa en El Cabril y la BLET. En su opinión, el desarrollo de los terrenos próximos a la base hace esencial coordinar la logística civil y la defensa.

El aeropuerto aparece también como una oportunidad para el transporte y la carga, aunque su aprovechamiento dependerá de que exista una red de conexiones complementaria. La advertencia empresarial apunta a un problema de escala: una inversión puede instalarse en la provincia, pero su impacto se reduce si los productos no salen con rapidez, si el suministro energético es insuficiente o si las infraestructuras no acompañan el crecimiento previsto.

Formación y energía para sostener la expansión

La disponibilidad de profesionales se ha convertido en una preocupación transversal. Tamarit reclama potenciar la Formación Profesional, la FP Dual y la relación con la Universidad para ajustar la oferta educativa a las necesidades de las empresas, retener talento y fijar población. El reto no consiste únicamente en cubrir vacantes actuales: también implica preparar perfiles capaces de responder a la digitalización, la automatización y la incorporación de la inteligencia artificial.

Ludwig Wagner, presidente de Asemeco y de Femeco, sitúa como uno de los principales asuntos del curso la negociación del convenio provincial del metal. El acuerdo afecta a unas 20.000 personas de los subsectores del metal industrial, la joyería, la electricidad, la fontanería y los talleres de automoción. La patronal espera alcanzar un preacuerdo durante septiembre, en un proceso que tendrá consecuencias sobre los costes y las condiciones laborales de una parte significativa de la industria provincial.

Wagner señala asimismo la escasez de soldadores, electricistas, mecánicos, especialistas en mecatrónica y fontaneros. La demanda se ha intensificado con la llegada de compañías atraídas por la BLET, y una parte importante de las empresas ya participa en programas de formación dual para reducir el déficit. El dirigente empresarial considera igualmente prioritario garantizar la potencia eléctrica disponible y ejecutar el ramal central ferroviario, dos condiciones que pueden determinar si las nuevas inversiones se consolidan o encuentran límites operativos.

La construcción pide más agilidad administrativa

La presidenta de Construcor, María Dolores Jiménez, comparte la valoración de que Córdoba atraviesa una oportunidad extraordinaria, pero recuerda que la construcción arrastra dificultades que pueden ralentizar el despliegue de los proyectos. Entre ellas cita la falta de mano de obra, el aumento y la volatilidad de los precios de los materiales y una burocracia que prolonga los plazos.

Jiménez reclama una mayor coordinación entre administraciones, procedimientos más ágiles y decisiones rápidas. La demanda tiene una dimensión económica concreta: cuanto más se alargan las autorizaciones y la ejecución, mayor es la exposición de las empresas a la variación de costes y menor la capacidad de planificar. Por eso, el empresariado cordobés afronta el nuevo curso con expectativas elevadas, pero también con la convicción de que empleo, energía, acuerdos laborales e infraestructuras deberán avanzar al mismo tiempo para que el impulso inversor se traduzca en crecimiento sostenido.

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