La disminución de las precipitaciones ya está reduciendo la disponibilidad de agua en Mixco, Santa Catarina Pinula y la ciudad de Guatemala. Los municipios reportan pozos con niveles más bajos, interrupciones sectorizadas y distribución mediante pipas, mientras los registros meteorológicos muestran que el problema responde a un deterioro climático más amplio y no solo a fallas aisladas de la red.
Menos agua disponible, más presión sobre la red
En la capital, la Empresa Municipal de Agua indicó que cerca del 65% del suministro depende de pozos y el 35% de fuentes superficiales. Entre 2025 y 2026, la producción cayó entre 3% y 12%, con el mayor impacto en ríos y otros abastecimientos superficiales. Empagua opera más de 90 pozos y monitorea cada fuente, pero reconoce que las condiciones climáticas también empiezan a afectar el rendimiento subterráneo.

Santa Catarina Pinula aplicó sectorización, mantenimiento preventivo y apoyo con pipas tras confirmar el descenso de sus pozos municipales. Mixco también utiliza camiones cisterna en zonas vulnerables, cuando las bombas presentan averías o la presión resulta insuficiente. La municipalidad advirtió que perforar más pozos no garantiza una solución: antes deben realizarse estudios que confirmen la existencia de agua suficiente y la viabilidad de extraerla.
Un riesgo que puede prolongarse
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología reportó un déficit de lluvias de 29% en el Pacífico y el Altiplano Central, y de 17% en el Occidente. Algunos ríos registran caudales entre 30% y 35% menores, mientras las temperaturas aumentan. Además, existe una alta probabilidad de que las condiciones asociadas con El Niño persistan durante los primeros meses de 2027. La combinación de menor recarga, caudales reducidos y una demanda sostenida limita las respuestas de emergencia y convierte la gestión de fuentes y la distribución por sectores en medidas cada vez más estructurales.
