La Junta de Andalucía ha puesto en marcha el 86% de las 52 medidas de su primera Estrategia Andaluza del Olivar, con horizonte 2027 y una inversión prevista de 986,7 millones de euros. El dato, actualizado hasta julio de 2026, confirma un despliegue rápido en un sector que concentra aceite de oliva, aceituna de mesa y aceite de orujo, pero también revela que la ejecución ya entra en una fase más selectiva: lo urgente está avanzado, mientras las actuaciones estructurales siguen en desarrollo.

Durante 2025, primer ejercicio completo del plan, la Consejería impulsó actuaciones por más de 347 millones, cerca del 35% del presupuesto total. Ya se han ejecutado ayudas a la primera instalación agraria de jóvenes, medidas para incorporar mujeres, mejoras de caminos rurales, vigilancia frente a plagas, apoyo a la producción ecológica y proyectos de eficiencia energética y digitalización como Demofarm. El avance es relevante porque combina relevo generacional, modernización y productividad, tres frentes decisivos para sostener la competitividad del olivar andaluz.
Quedan en marcha las piezas más sensibles a medio plazo: modernización del regadío, incluido el Plan Parra, y medidas específicas para el olivar tradicional y de montaña, el segmento más vulnerable por su menor rentabilidad y mayor carga de costes. También siguen previstas subvenciones para transformación, comercialización y nuevos productos. El mapa que dibuja la Junta es claro: la estrategia no solo busca producir más, sino sostener un modelo capaz de resistir presión climática, tecnológica y fiscal sin perder peso económico y territorial.
