La libra avanza frente al dólar mientras los mercados vigilan la presión sobre los bonos británicos

La libra esterlina y el euro subieron el viernes frente a un dólar debilitado de forma generalizada, después de que comentarios más moderados de un funcionario de la Reserva Federal redujeran las expectativas de una subida de los tipos de interés estadounidenses en septiembre. El movimiento permitió al GBP/USD avanzar hasta 1,3545, un 0,15%, mientras el EUR/USD se situó en 1,1628, con una ganancia del 0,02%, según las cotizaciones registradas a las 02:48 horas.

La reacción cambiaria se produjo en un contexto de elevada incertidumbre sobre la trayectoria de la política monetaria de la Fed. Los inversores esperan nuevos datos sobre el mercado laboral y la inflación para determinar si el banco central estadounidense mantendrá su posición restrictiva o si comenzará a moderar el coste del dinero. La probabilidad implícita de una subida de tipos en septiembre se ubicó exactamente en el 50%, reflejando la división del mercado.

Un dólar presionado por las señales de la Reserva Federal

Las declaraciones del gobernador de la Reserva Federal, Christopher Waller, publicadas el jueves, fueron interpretadas como menos contundentes de lo que se esperaba. En lugar de reforzar la perspectiva de un endurecimiento monetario, sus comentarios trasladaron la atención hacia la necesidad de que los datos de inflación de agosto sean especialmente elevados para justificar un aumento de los tipos.

Ese cambio de percepción contrastó con el tono más restrictivo empleado una semana antes por el presidente de la Fed, Kevin Warsh, según la referencia recogida en el informe de mercado. Como consecuencia, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a corto plazo descendieron cinco puntos básicos, una señal de que los operadores redujeron parcialmente sus apuestas sobre un incremento inmediato de los tipos.

Chris Turner, director global de mercados y responsable regional de investigación para Reino Unido y Europa Central y del Este en ING, señaló que los inversores parecen asumir que cualquier ciclo de ajustes de la Fed será limitado. A su juicio, una política monetaria relativamente menos agresiva no bastaría para descarrilar un entorno de inversión favorable, lo que genera una presión moderadamente negativa sobre el dólar en el corto plazo.

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Turner advirtió, no obstante, que un informe de empleo mucho más sólido de lo previsto podría alterar esa dinámica. El consenso del mercado apunta a la creación de 55.000 puestos de trabajo no agrícolas en agosto, aunque las estimaciones informales conocidas como “número susurrado” se aproximan a 30.000. La tasa de desempleo, por su parte, se espera estable en el 4,1%.

El empleo será una referencia inmediata, pero la inflación tendrá más peso

El informe de nóminas no agrícolas concentró la atención de los operadores durante la jornada. Un resultado superior a las previsiones podría fortalecer al dólar al alimentar la expectativa de que la economía estadounidense conserva suficiente impulso para permitir a la Fed mantener los tipos elevados. En cambio, una cifra débil reforzaría la idea de que el banco central dispone de menos margen para endurecer su política sin aumentar el riesgo de deterioro económico.

ING considera que el efecto más duradero sobre los mercados probablemente procederá de los datos de inflación y no exclusivamente de las cifras laborales. El banco mantiene su previsión de una subida de 25 puntos básicos por parte de la Reserva Federal, aunque espera que el dólar se mantenga relativamente estable hacia finales de año. Esta valoración refleja una diferencia entre la reacción inmediata a los datos y la perspectiva más amplia sobre la política monetaria estadounidense.

La incertidumbre también se explica por la distancia entre las señales de los responsables de la Fed y las expectativas financieras. Con la probabilidad de una subida en septiembre situada en el 50%, cualquier sorpresa relevante en inflación o empleo puede provocar movimientos bruscos en los mercados de divisas y deuda. El dólar sigue siendo sensible a los cambios en los rendimientos estadounidenses, mientras que la libra y el euro se benefician temporalmente de la menor presión sobre los activos denominados en dólares.

La fortaleza de la libra no elimina las dudas sobre Reino Unido

El avance de la libra no responde, sin embargo, a una mejora clara de los fundamentos económicos británicos. El par EUR/GBP se consolidó después de superar el nivel de 0,86 en la sesión anterior, en un movimiento que ING relacionó con la reciente venta masiva de gilts, los bonos soberanos del Reino Unido, y con la preocupación por la situación de las finanzas públicas del país.

La presión sobre los gilts eleva el coste de financiación del Estado y puede complicar las decisiones fiscales del Gobierno. En este escenario, el nuevo canciller, John Healey, tiene previsto pronunciar a comienzos de la próxima semana su primer discurso político importante, con un énfasis esperado en la responsabilidad presupuestaria. El mercado valorará si sus mensajes ofrecen una estrategia creíble para contener el déficit y estabilizar la deuda pública.

El comportamiento de los bonos británicos representa un riesgo para la libra porque una mayor rentabilidad puede tener dos efectos contrapuestos. Por un lado, puede atraer capital extranjero al ofrecer rendimientos más elevados. Por otro, si el aumento refleja dudas sobre la sostenibilidad fiscal o una inflación persistente, puede deteriorar la confianza en los activos británicos. La reacción de la moneda dependerá, por tanto, de la causa dominante detrás de la subida de los rendimientos.

El Banco de Inglaterra mantiene abiertas las apuestas de ajuste

La agenda del viernes también incluyó la encuesta del Panel de Tomadores de Decisiones del Banco de Inglaterra y una intervención del gobernador Andrew Bailey, prevista para las 03:50 horas. ING consideró prematuro declarar controlada la inflación y señaló que los mercados monetarios todavía descuentan hasta 60 puntos básicos de recortes de tipos por parte del Banco de Inglaterra.

Ese volumen de ajustes implícitos muestra que los inversores siguen esperando una relajación monetaria, aunque el momento y la velocidad dependerán de la evolución de los precios y de la actividad. Si Bailey adopta un tono más prudente, la libra podría recibir apoyo frente al euro, pero también podría aumentar la presión sobre la divisa si el mercado interpreta que el banco central se prepara para recortar tipos con mayor rapidez.

ING prevé que el EUR/GBP se mantenga inicialmente en un rango de 0,8550 a 0,8600 antes de avanzar hacia 0,87 en el cuarto trimestre, siempre que el ciclo de ajustes del Banco de Inglaterra se detenga aún más. La previsión refleja una posible divergencia entre ambas economías: una Fed todavía capaz de sostener los tipos y un banco central británico más próximo a reducirlos.

El euro recupera terreno y afronta un riesgo político en Alemania

El euro también recuperó parte de la caída registrada la semana anterior tras el discurso de Warsh y volvió a aproximarse al nivel de 1,1650 frente al dólar. La recuperación se apoyó en la debilidad generalizada de la moneda estadounidense frente a las divisas del grupo de economías desarrolladas consideradas más vinculadas al crecimiento.

El escenario europeo, no obstante, incorpora un factor político. ING identificó como un riesgo inesperado las elecciones regionales del domingo en Sajonia-Anhalt, Alemania. Un avance significativo de Alternativa para Alemania, AfD, podría generar nuevas dudas sobre la estabilidad del Gobierno del canciller Friedrich Merz y aumentar la volatilidad del euro.

Así, la evolución de la libra y del euro durante las próximas sesiones dependerá de una combinación de factores: los datos de empleo e inflación de Estados Unidos, la comunicación de la Reserva Federal, la respuesta del Gobierno británico a la presión sobre los gilts y las señales del Banco de Inglaterra. El debilitamiento actual del dólar ha dado margen a las monedas europeas, pero no ha resuelto las vulnerabilidades fiscales y políticas que siguen condicionando sus perspectivas.

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