La morosidad de los hogares mexicanos marca un récord y concentra la presión en las tarjetas

La cartera vencida de los créditos de consumo y vivienda otorgados por la banca comercial en México alcanzó en julio su nivel más alto registrado, con un saldo de 114 mil 111 millones de pesos. La cifra, reportada por el Banco de México (Banxico), implica un aumento anual de 23.2 por ciento frente a los 92 mil 600 millones contabilizados en el mismo mes de 2025.

El dato revela que una cantidad creciente de financiamientos acumula retrasos prolongados. Para efectos de la estadística bancaria, un crédito se considera vencido cuando el acreditado permanece al menos 90 días sin realizar un pago. La cartera en esta condición equivale a 3.3 por ciento del saldo vigente de los préstamos de consumo y vivienda, que en conjunto asciende a aproximadamente 3.39 billones de pesos.

El aumento no se distribuye por igual

La mayor presión se concentra en los créditos de consumo. Este segmento acumuló 64 mil 443 millones de pesos en cartera vencida al cierre de julio, 34.6 por ciento más que los 47 mil 865 millones registrados un año antes. El ritmo de crecimiento supera con claridad el avance observado en el conjunto de los créditos de consumo y vivienda, lo que apunta a una vulnerabilidad específica en los préstamos utilizados para cubrir gastos cotidianos.

Dentro de ese grupo, las tarjetas de crédito presentan el deterioro más pronunciado. Su cartera vencida llegó a 26 mil 97 millones de pesos, contra 16 mil 362 millones en julio de 2025. El incremento anual fue de 59 por ciento, una variación que convierte a este producto en el principal foco de atención dentro de la banca dirigida a los hogares.

La relevancia de las tarjetas no depende únicamente del monto vencido. También son uno de los instrumentos más accesibles para financiar compras, emergencias y gastos recurrentes, por lo que su comportamiento puede reflejar con rapidez un desajuste entre los ingresos disponibles y las obligaciones de corto plazo. Cuando el usuario deja de pagar una tarjeta, además, los intereses y comisiones pueden acelerar el crecimiento del saldo, dificultando la regularización posterior.

Otros préstamos también muestran señales de desgaste

El deterioro no está limitado al crédito revolvente. La cartera vencida de los préstamos personales sumó 15 mil 230 millones de pesos, un aumento de 18 por ciento anual respecto de los 12 mil 869 millones reportados en julio de 2025. Estos financiamientos suelen emplearse para resolver necesidades inmediatas y no están respaldados por un activo específico, de modo que el incumplimiento puede aumentar cuando el margen mensual de los hogares se reduce.

En los créditos de nómina, cuyo pago se descuenta directamente del salario, la cartera vencida alcanzó 13 mil 522 millones de pesos. Un año antes era de 11 mil 816 millones, por lo que el incremento fue de 14 por ciento. Aunque el descuento automático ofrece una protección mayor para los bancos, no elimina el riesgo: una reducción del ingreso, un cambio de empleo o la acumulación de otras deudas pueden afectar la capacidad real de pago.

La cartera hipotecaria vencida, por su parte, llegó a 49 mil 668 millones de pesos, 11 por ciento más que los 44 mil 734 millones de julio del año anterior. El crecimiento es menor al observado en tarjetas y créditos personales, pero su importancia radica en la duración y el tamaño de estos préstamos. Un incumplimiento hipotecario puede tardar más en reflejarse plenamente y tiene consecuencias patrimoniales más profundas para las familias.

Más crédito explica una parte, pero no todo

Representantes de la banca han advertido que el incremento de la cartera vencida no debe interpretarse automáticamente como una crisis generalizada de sobreendeudamiento. Una parte del avance puede explicarse por la expansión del crédito: si hay más familias con financiamiento, también aumenta el número absoluto de préstamos que pueden caer en atraso.

Sin embargo, esa explicación debe contrastarse con la velocidad de crecimiento de cada segmento. El aumento de 23.2 por ciento en la cartera vencida total y, sobre todo, el salto de 59 por ciento en tarjetas sugieren que no basta con observar el saldo agregado. Es necesario seguir indicadores como la proporción de créditos vencidos respecto del total otorgado, la capacidad de pago de los acreditados y la duración de los atrasos.

La señal que deberán vigilar bancos y hogares

El récord de julio no demuestra por sí solo que el sistema bancario enfrente un problema de solvencia. La cartera vencida representa una fracción relativamente reducida del financiamiento vigente y los bancos cuentan con reservas y mecanismos de gestión de riesgo. Aun así, el dato funciona como una señal temprana sobre la calidad del crédito: si la morosidad continúa creciendo más rápido que los nuevos préstamos, la rentabilidad y las condiciones de acceso al financiamiento podrían verse afectadas.

Para las instituciones, el desafío consistirá en evitar que la expansión comercial se base en clientes con capacidad de pago cada vez más limitada. Para los hogares, el avance de los atrasos muestra el costo de utilizar crédito de corto plazo para cubrir gastos permanentes. La trayectoria de los próximos meses permitirá distinguir si el récord de julio fue una consecuencia temporal del mayor otorgamiento de préstamos o el comienzo de una presión más amplia sobre las finanzas familiares.

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