Perú produjo 1,2 millones de toneladas de palta durante 2025 y se consolidó como el segundo mayor exportador mundial del fruto, según información difundida por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI) en el marco del Día Nacional de la Palta Peruana. El resultado refuerza el peso de este cultivo en la agroexportación, pero también confirma la creciente importancia de las pequeñas unidades productivas y de las inversiones que han ampliado la oferta regional.
La cifra de 2025 representa un incremento de 35% frente a las 911.053 toneladas registradas en 2023. El país cuenta con 71.822 hectáreas cosechadas y produce palta en 20 regiones. Las variedades Fuerte y Hass concentran el cultivo, aunque es la Hass la que lidera los envíos internacionales y ocupa un lugar central en la canasta agroexportadora peruana.
Un crecimiento sostenido por más regiones
El avance de la producción no depende únicamente de una mayor superficie en las zonas tradicionalmente asociadas al cultivo. La expansión hacia nuevas áreas productoras ha permitido distribuir la oferta a lo largo del territorio y sostener una ventana comercial prolongada durante el año. Esa condición facilita la presencia peruana en mercados de Europa, Estados Unidos, Chile y Asia, donde la continuidad del abastecimiento constituye un factor relevante para exportadores y compradores.
La producción se concentra tanto en regiones costeras como La Libertad, Lima, Ica, Áncash, Lambayeque y Moquegua, como en departamentos andinos entre los que figuran Ayacucho, Huancavelica, Apurímac y Cusco. Esta distribución expresa la adaptación del cultivo a distintos pisos ecológicos y, al mismo tiempo, vincula su desarrollo con proyectos de irrigación, infraestructura de transporte, tecnología agrícola y programas de capacitación.

La agricultura familiar ocupa un lugar central
El peso de la agricultura familiar es especialmente visible en la cadena de la palta Hass. De acuerdo con datos del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) y el MIDAGRI, cerca de 25.500 productores participan en las 67.767 hectáreas cosechadas de esta variedad. El 76% de esos agricultores trabaja hasta una hectárea en producción, mientras que otro 18% posee entre dos y cinco hectáreas.
Estas proporciones muestran que el crecimiento exportador no está compuesto exclusivamente por grandes empresas agrícolas. La participación de productores pequeños amplía el alcance social de la actividad, aunque también hace más importante la coordinación entre asociaciones, empresas exportadoras y entidades públicas. El acceso a asistencia técnica, certificaciones, sanidad vegetal, financiamiento e infraestructura determina en buena medida la capacidad de estos agricultores para integrarse de manera estable a los mercados internacionales.
Exportaciones, empleo y desarrollo regional
La expansión de la palta ha generado ingresos de divisas y nuevas oportunidades de empleo en zonas rurales. El trabajo conjunto del MIDAGRI, la Asociación de Productores y Exportadores de Palta Hass del Perú (ProHass) y el SENASA ha contribuido a la apertura y consolidación de destinos comerciales. A ello se suman proyectos de irrigación y el crecimiento de la frontera agrícola, que han favorecido la instalación de nuevas plantaciones y la incorporación de familias a la cadena exportadora.
El impacto económico, sin embargo, debe observarse más allá del volumen producido. La disponibilidad de mercados y la ventana comercial peruana ofrecen ventajas competitivas, pero el crecimiento exige mantener estándares fitosanitarios, calidad homogénea y capacidad logística. Para los productores familiares, esas exigencias pueden convertirse en una oportunidad de mayor formalización y acceso a mejores compradores, siempre que cuenten con acompañamiento técnico y mecanismos de articulación que reduzcan las brechas frente a las empresas de mayor escala.
La regionalización también modifica el mapa del desarrollo agrario. Mientras las zonas costeras cuentan con una trayectoria exportadora más consolidada, las áreas andinas pueden beneficiarse de la diversificación productiva y de una mayor conexión con empresas y asociaciones. El resultado dependerá de que las inversiones en riego, caminos, almacenamiento y capacitación acompañen el aumento de las hectáreas cosechadas y permitan que los beneficios se distribuyan entre los distintos eslabones de la cadena.
Una celebración ligada al consumo interno
El Día Nacional de la Palta Peruana fue establecido mediante la Resolución Ministerial N.° 0292-2025-MIDAGRI y se conmemora cada tercer viernes de agosto. La fecha busca destacar el valor económico, social, nutricional y cultural del fruto, además de promover su consumo dentro del país. En 2024, el consumo per cápita de palta alcanzó 2,99 kilogramos por persona, según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO).
La promoción del mercado interno añade una dimensión relevante al auge exportador. Un sector que depende de los envíos internacionales puede beneficiarse de una demanda nacional más sólida, capaz de ampliar las oportunidades comerciales y acercar el producto a los hogares peruanos. El MIDAGRI sostiene que la palta puede formar parte de una dieta saludable, mientras reconoce el trabajo de las familias productoras que abastecen tanto al mercado local como a los principales destinos del mundo.
Con una producción récord, presencia en 20 regiones y una posición destacada entre los exportadores globales, la palta peruana atraviesa una etapa de expansión decisiva. El desafío para los próximos años será convertir ese crecimiento en una actividad competitiva y sostenible, con mayores beneficios para los productores familiares, continuidad en los mercados y una distribución regional más equilibrada.
