La televisión conectada, la búsqueda de experiencias menos invasivas y el valor de los espacios de alta concentración se perfilan como las tres tendencias que marcarán la planeación publicitaria en México durante la segunda mitad de 2026. El cambio responde a un escenario en el que los consumidores utilizan varias plataformas y dispositivos al mismo tiempo, por lo que las marcas buscan aparecer en momentos asociados con una intención concreta, en lugar de limitarse a acumular impresiones.
La música amplía su territorio más allá de los conciertos
El calendario de festivales del segundo semestre coloca a la música entre los principales espacios de atención para las marcas. Festival ARRE, Corona Capital y Coca-Cola Flow Fest forman parte de una agenda que conecta los eventos presenciales con plataformas de streaming, redes sociales y televisores inteligentes. El interés comercial no se concentra únicamente en el público que asiste a los conciertos, sino también en quienes consumen contenido musical a través de distintas pantallas.
Los datos citados en el análisis de US Media dimensionan la oportunidad. De acuerdo con Comscore, 64% de los usuarios de internet en México se considera espectador de Connected TV. Además, 86% de esos espectadores afirma haber realizado alguna acción después de ver un anuncio. Estas cifras vinculan el alcance de las pantallas conectadas con una respuesta posterior, especialmente cuando el mensaje aparece integrado en contenidos que ya generan involucramiento.

La Generación Z exige mayor afinidad con el contenido
La segunda tendencia está relacionada con las audiencias jóvenes, en particular la Generación Z. El análisis señala que este grupo prioriza la autenticidad, la transparencia y los intereses compartidos. Música, gaming, series, viajes y entretenimiento aparecen como puntos de conexión capaces de acercar a las marcas a sus intereses, siempre que la comunicación respete el lenguaje y la dinámica de cada plataforma.
En este contexto, los formatos interactivos y la publicidad integrada en redes sociales adquieren relevancia porque pueden facilitar una participación más cercana al contenido que la audiencia ya está consumiendo. La información disponible no plantea que un formato sea efectivo por sí mismo: su valor depende de la manera en que se incorpora a la experiencia y de la relación que mantiene con los intereses del público.
El tamaño del mercado digital mexicano también forma parte de este escenario. La Asociación Mexicana de Venta Online reporta más de 77 millones de compradores digitales. El dato muestra la amplitud de los puntos de contacto que pueden intervenir antes de una compra y refuerza la necesidad de que las campañas consideren recorridos distribuidos entre varias plataformas.
Los entornos de productividad ganan atención
La tercera tendencia se desplaza hacia los espacios donde las personas trabajan, crean o realizan tareas concretas. Frente a plataformas con múltiples publicaciones y anuncios compitiendo al mismo tiempo, estos entornos ofrecen una oportunidad distinta para captar la mirada. El análisis de US Media menciona los formatos de pantalla completa, como los wallpapers, como una alternativa para presentar mensajes sin competir directamente con tantos estímulos simultáneos.
Para el cierre de 2026, el planteamiento coloca el contexto, los datos y el formato en el centro de las decisiones publicitarias. La prioridad pasa de la cantidad de impresiones a la calidad de la atención: identificar cuándo existe mayor interés y reducir la interrupción serán los criterios con los que las marcas buscarán convertir su presencia en una interacción más relevante.
