Las familias mexicanas sólo pueden ahorrar 14% de sus ingresos

Las familias mexicanas llegan a 2026 con un margen cada vez más reducido para ahorrar, invertir o enfrentar imprevistos. El estudio El Ecosistema de Supervivencia Financiera del Consumidor Mexicano, elaborado por la agencia Research Land, señala que los hogares destinan 86% de sus ingresos mensuales a gastos indispensables y que apenas pueden disponer del 14% restante para el ahorro y otros compromisos financieros.

El dato no significa que la totalidad de ese margen se convierta efectivamente en ahorro. De acuerdo con los resultados de la encuesta, una parte se utiliza para pagar deudas, cubrir gastos no esenciales o responder a necesidades que surgen durante el mes. La diferencia entre la capacidad potencial y el ahorro constante refleja la presión que enfrentan los hogares para equilibrar sus presupuestos.

Alimentos, vivienda y servicios absorben el presupuesto

El gasto inelástico —aquel que difícilmente puede reducirse en el corto plazo— concentra la mayor parte del ingreso familiar. La alimentación representa 44% de ese desembolso, seguida por la vivienda, con 22%, y los servicios básicos, como electricidad, agua y gas, con 20%. En conjunto, estas categorías dejan poco espacio para modificar el consumo sin afectar las condiciones de vida.

La presión es especialmente elevada entre las personas de 36 a 45 años, grupo que destina 55% de sus ingresos únicamente a la canasta básica. En los hogares clasificados en los niveles socioeconómicos C y C+, la manutención equivale a 52% del gasto mensual, según el análisis difundido por Research Land con información de SUN y la Asociación Mexicana de Agencias de Inteligencia de Mercado y Opinión (AMAI).

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“El presupuesto familiar perdió flexibilidad. Hoy, la mayor parte del ingreso ya está comprometida antes de que las familias puedan decidir en qué ahorrar, invertir o consumir”, afirmó Pablo Levy, director general de Research Land. El ejecutivo advirtió que, cuando los gastos indispensables absorben casi todo el presupuesto, cualquier aumento de precios repercute de manera inmediata en la calidad de vida.

Más deuda y vivienda, menos ingreso disponible

La encuesta muestra que 79% de los mexicanos incrementó frente al año anterior la proporción de sus ingresos destinada al pago de servicios y deudas. Además, 72% reportó aumentos en el costo de la renta o la hipoteca. Estos compromisos no sólo elevan el gasto mensual, sino que reducen la capacidad de los hogares para crear un fondo de emergencia o acumular patrimonio.

Research Land sostuvo que el fenómeno no necesariamente representa un aumento voluntario del consumo. “No observamos consumidores gastando más; observamos hogares destinando una proporción creciente de su ingreso a cubrir los mismos compromisos financieros”, señaló Levy. Desde esta perspectiva, el deterioro del ahorro se relaciona con el encarecimiento de obligaciones recurrentes, más que con una expansión general del gasto discrecional.

La evolución de los precios de los alimentos también ha modificado las decisiones de compra. Ocho de cada 10 entrevistados, equivalentes a 81%, percibieron incrementos de dos dígitos en el costo de la despensa, una apreciación que, de acuerdo con el estudio, fue superior a la inflación reportada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) para el periodo de referencia.

El consumo cambia para sostener los gastos básicos

Como respuesta, 74% de los participantes declaró haber sustituido marcas líderes por alternativas más económicas. La proporción ascendió a 91% entre los hogares del nivel socioeconómico D+. Asimismo, 86% identificó aumentos en productos como huevo, carne y pollo frente al mismo periodo de 2025.

El cambio de marcas puede aliviar temporalmente el presupuesto, pero también muestra que los hogares están ajustando la calidad o las preferencias de consumo para conservar el volumen de compra. Cuando los productos básicos ocupan una proporción elevada del ingreso, la capacidad de compensar un alza mediante recortes en otras categorías se vuelve limitada.

La necesidad de generar recursos adicionales confirma esa falta de margen. El 40% de los encuestados buscó fuentes complementarias de ingreso para cubrir sus gastos fijos; el porcentaje fue de 45% entre las mujeres y de 35% entre los hombres. La diferencia sugiere una presión desigual dentro de los hogares, aunque los resultados difundidos no detallan las actividades realizadas ni el ingreso adicional obtenido.

Ahorrar es una prioridad, pero no una práctica estable

Aunque 81% de los mexicanos considera que ahorrar es prioritario, sólo 42% dijo hacerlo de manera constante. Otro 39% lo realiza de forma intermitente y 8% afirmó que sus ingresos apenas alcanzan para cubrir las necesidades básicas. Además, uno de cada cuatro encuestados recurrió a sus ahorros para mantener su nivel de consumo, una señal de que los fondos acumulados están funcionando como mecanismo de compensación ante el encarecimiento de la vida cotidiana.

La combinación de ahorro irregular y uso de reservas reduce la protección financiera de las familias frente a una enfermedad, la pérdida de empleo o una nueva subida de precios. También limita la posibilidad de destinar recursos a objetivos de largo plazo, como adquirir una vivienda, financiar la educación o construir un patrimonio.

Incertidumbre hacia el cierre de 2026

De cara al cierre de 2026, 58% de los mexicanos anticipó el resto del año con incertidumbre o resignación. A su vez, 77% aseguró haber experimentado una pérdida en su calidad de vida durante los 12 meses anteriores. El deterioro percibido no sólo está vinculado con el nivel de precios, sino con la menor capacidad de elegir cómo distribuir el ingreso disponible.

El 85% de los participantes prevé que los precios continuarán aumentando. Sin embargo, la mitad considera que el ritmo de crecimiento será menor que el observado durante este año. Esa expectativa podría aliviar parcialmente la presión si se confirma, pero no revertiría por sí sola el problema central identificado por el estudio: con la mayor parte del ingreso comprometida en alimentación, vivienda, servicios y deuda, el ahorro sigue siendo una posibilidad limitada y, para muchos hogares, intermitente.

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