El representante Edgardo Lasalvia se deslindó de la polémica que rodea la caída del fichaje de Brian Rodríguez al Cruzeiro de Brasil y rechazó de manera categórica que la operación se haya frustrado por motivos financieros, fiscales o personales. A través de un comunicado difundido por su agencia Talent Management Associates, el agente del futbolista del América afirmó que las versiones que lo vinculan con supuestas irregularidades carecen de sustento y dañan su reputación profesional.
Lasalvia reaccionó después de que, en Sudamérica y México, trascendiera una presunta petición para transferir su comisión a cuentas bancarias con distintos conceptos en paraísos fiscales. En su mensaje, sostuvo que se reserva el derecho de emprender acciones legales contra quienes hayan difundido información falsa y negó que exista una causa penal abierta en su contra relacionada con la negociación. El tono del comunicado buscó cerrar la discusión pública, pero al mismo tiempo dejó claro que el entorno del jugador seguirá atento a cualquier nueva acusación.

Un acuerdo que se cayó sin explicación pública
La versión que detonó el conflicto fue la ruptura de un acuerdo entre América y Cruzeiro por el traspaso del uruguayo, valuado en alrededor de 10 millones de dólares. Según lo que trascendió, ambas instituciones habían alcanzado un entendimiento por el volante charrúa, pero el club brasileño comunicó de forma abrupta que no seguiría con el proceso. La ausencia de una explicación formal abrió espacio para especulaciones y colocó al representante en el centro de la discusión.
En ese punto, la postura del Cruzeiro fue decisiva: al no detallar las causas de su retirada, dejó vacante el relato sobre por qué se enfrió una negociación que parecía encaminada. Ese vacío informativo permitió que la conversación pública girara hacia supuestas irregularidades administrativas y fiscales, aunque hasta ahora no se ha presentado evidencia que confirme esa línea. La disputa, por tanto, no solo afecta a un agente y a un club, sino también a la percepción de transparencia en una operación de alto valor en el mercado regional.
América, presión y otro escenario abierto
Antes del Mundial de 2026, Brian Rodríguez ya había recibido una oferta llamativa desde Qatar, lo que confirma que su nombre ha permanecido en el radar internacional. Sin embargo, el entorno del jugador no logró entonces convencer a la directiva del América, que mantuvo su postura sobre las condiciones de una eventual salida. Ese antecedente ayuda a entender por qué su futuro sigue sujeto a negociaciones complejas y a la valoración deportiva que haga el club mexicano.
Mientras la polémica con Lasalvia intenta contenerse en el plano legal y mediático, una nueva opción apareció sobre la mesa: Vasco da Gama, de acuerdo con medios brasileños, ya se habría lanzado por los servicios del atacante. El movimiento sugiere que el mercado no ha cerrado para Rodríguez, aunque cualquier avance dependerá de que las partes despejen el ruido generado en torno a la fallida operación con Cruzeiro. En un escenario así, el peso de la intermediación vuelve a ser determinante, porque una negociación de este nivel no solo exige acuerdo económico, sino también confianza entre clubes, jugador y representante.
