Línea 3 del Mexicable transforma Naucalpan

La construcción de la tercera línea del Mexicable en Naucalpan alcanza ya más del 75 por ciento de avance y se perfila como un elemento decisivo para modificar los patrones de movilidad en la zona noroeste del Estado de México. El proyecto, que unirá el Mexipuerto Cuatro Caminos con Lomas del Cadete a lo largo de 9.5 kilómetros, forma parte de una estrategia más amplia que busca resolver deficiencias históricas en el transporte público de una región marcada por pendientes pronunciadas y asentamientos dispersos.

Orígenes del transporte por cable en el Valle de México

El sistema Mexicable surgió a partir de la necesidad de atender zonas de difícil acceso en municipios como Ecatepec, donde la primera línea demostró que los teleféricos urbanos podían reducir tiempos de traslado en entornos accidentados. Naucalpan enfrentaba problemas similares: comunidades ubicadas en laderas que dependían de combis y microbuses con rutas irregulares y altos índices de accidentabilidad. La experiencia previa permitió diseñar una Línea 3 que incorpora once estaciones en lugar de las diez originales, agregando la parada de Alce Blanco para ampliar la cobertura hacia sectores intermedios.

La decisión de extender la infraestructura responde a estudios de demanda que identificaron flujos constantes entre las zonas altas y el Metro Cuatro Caminos. En la práctica, el recorrido actual en transporte terrestre puede superar los sesenta minutos en horas pico, mientras que el teleférico completará el trayecto en aproximadamente veintisiete minutos. Esta diferencia no solo representa ahorro de tiempo, sino también una reducción en el desgaste físico de usuarios que diariamente enfrentan escaleras empinadas y paradas improvisadas.

Línea 3 del Mexicable transforma Naucalpan

Conexión con el tejido urbano existente

La integración de la Línea 3 con el Mexipuerto Cuatro Caminos genera un nodo multimodal que vincula el teleférico con el Metro, autobuses de larga distancia y sistemas de transporte concesionado. Esta articulación replica el modelo aplicado en la Línea 1 de Ecatepec, donde la transferencia fluida entre modos elevó el número de usuarios diarios más allá de las proyecciones iniciales. En Naucalpan, el beneficio se extenderá a más de sesenta comunidades que actualmente carecen de rutas directas hacia el centro metropolitano.

El diseño técnico contempla sesenta y dos postes y doscientas setenta y ocho cabinas equipadas con videovigilancia, iluminación LED, conexión inalámbrica y asientos. Estas características responden a estándares de seguridad y confort que buscan elevar la percepción del transporte público entre sectores de ingresos medios y bajos, tradicionalmente reacios a sistemas masivos por problemas de inseguridad y mantenimiento.

Efectos en la dinámica económica local

La operación prevista para los primeros meses de 2027 permitirá que alrededor de cuarenta mil personas utilicen el sistema cada día. Ese flujo diario genera oportunidades para el comercio informal y formal en las inmediaciones de las estaciones. En el caso de la estación San Antonio Zomeyucan, por ejemplo, pequeños negocios de alimentos y servicios podrían ampliar su clientela gracias al paso constante de usuarios que antes evitaban desplazarse por falta de opciones seguras.

Además, la reducción del tiempo de traslado libera horas productivas que pueden destinarse al trabajo o al cuidado familiar. Estudios realizados en sistemas similares de América Latina muestran incrementos del 8 al 12 por ciento en la participación laboral femenina cuando se mejoran las condiciones de acceso a centros de empleo. En Naucalpan, donde muchas mujeres realizan trayectos largos para llegar a empleos en la Ciudad de México, este efecto podría materializarse en los primeros tres años de operación.

Repercusiones ambientales y de planificación territorial

Al sustituir viajes en vehículos motorizados por un sistema eléctrico de alta capacidad, la Línea 3 contribuirá a disminuir emisiones locales de dióxido de carbono y partículas suspendidas. Aunque el impacto cuantitativo dependerá del número exacto de automóviles que dejen de circular, la experiencia de Medellín con su metrocable demostró reducciones superiores al 15 por ciento en rutas específicas durante los primeros cinco años. Naucalpan podría observar beneficios semejantes en corredores como la autopista México-Querétaro, frecuentemente saturada por tráfico de origen local.

Desde el punto de vista urbanístico, la presencia de estaciones fomenta la densificación controlada alrededor de los puntos de acceso. La estación Izcalli Chamapa, por ejemplo, podría atraer proyectos de vivienda de interés social y equipamiento comunitario, siempre que las autoridades municipales establezcan normas de uso de suelo que eviten la especulación y preserven espacios públicos. Sin esa regulación, existe el riesgo de que el beneficio de conectividad se concentre en desarrollos de mayor costo, desplazando a los residentes originales.

Escenarios de consolidación regional

La conexión de cerca de setecientos mil habitantes de la región noroeste del Estado de México con el sistema de transporte masivo abre la posibilidad de crear un corredor continuo de teleféricos que enlace Naucalpan con Tlalnepantla y Ecatepec. Esta visión de largo plazo requeriría coordinación entre gobiernos estatales y municipales, además de financiamiento mixto que combine recursos públicos y participación privada en la operación de cabinas y mantenimiento.

El éxito dependerá también de políticas complementarias como la mejora de banquetas, alumbrado y seguridad peatonal en las inmediaciones de cada estación. Sin esos elementos, el teleférico podría convertirse en un sistema aislado que no logre modificar los hábitos de movilidad de la población. La experiencia de la Línea 2 de Mexicable en Ecatepec ilustra cómo la integración con infraestructura peatonal elevó la confianza de los usuarios y multiplicó el uso del sistema en horarios nocturnos.

En conjunto, la Línea 3 representa un paso concreto hacia la modernización del transporte en una zona históricamente rezagada. Su capacidad para acortar distancias, reducir emisiones y estimular actividad económica dependerá de la continuidad en la ejecución, el mantenimiento posterior y la articulación con otras políticas urbanas. Si estos factores se alinean, el proyecto podría servir como referencia para otras demarcaciones del Valle de México que enfrentan desafíos topográficos similares.

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