Agosto de 2026 ofrecerá dos fenómenos astronómicos destacados: un eclipse solar previsto para el 12 de agosto y un eclipse lunar parcial que ocurrirá entre la noche del jueves 27 y la madrugada del viernes 28. Este último podrá observarse desde México y buena parte del continente americano, siempre que las condiciones meteorológicas permitan contar con un cielo despejado.
El eclipse lunar ha sido asociado en distintas tradiciones con la llamada “Luna de Sangre”, una denominación popular relacionada con el tono rojizo que puede adquirir la superficie lunar. A partir de esta creencia se han difundido prácticas destinadas a “limpiar” la energía personal, cerrar ciclos o atraer prosperidad. Sin embargo, estos rituales pertenecen al ámbito espiritual y cultural; no existe evidencia científica de que un eclipse modifique el campo energético, la economía o las relaciones de las personas.
Un eclipse parcial de gran profundidad
De acuerdo con la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), el fenómeno será un eclipse lunar parcial. Esto significa que solo una parte de la Luna ingresará en la umbra, la región más oscura de la sombra proyectada por la Tierra. Aun así, el evento será especialmente notable: se calcula que aproximadamente 93.9% del disco lunar quedará cubierto por la sombra terrestre.
La tonalidad rojiza no se debe a un cambio espontáneo en la Luna. Durante un eclipse, la atmósfera terrestre desvía y filtra la luz solar. Las longitudes de onda azules se dispersan con mayor facilidad, mientras que parte de la luz roja atraviesa la atmósfera y llega a la superficie lunar. El mismo principio físico explica los colores de algunos amaneceres y atardeceres.

El eclipse será visible desde todo el territorio mexicano, incluidas Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Mérida, Tijuana, Chihuahua, Cancún, Acapulco y La Paz. La hora de cada fase variará según el huso horario de cada región. La nubosidad, la contaminación lumínica y la ubicación del observador también influirán en la calidad de la experiencia.
Tres prácticas vinculadas con la tradición
Las propuestas que circulan alrededor de la Luna de Sangre se basan principalmente en la intención, la reflexión personal y el simbolismo. Pueden realizarse como ejercicios de meditación o escritura, pero no deben presentarse como tratamientos para problemas de salud mental, conflictos económicos o dificultades personales. Tampoco sustituyen la atención médica o psicológica cuando sea necesaria.
El primer ritual consiste en un baño simbólico con sal y hierbas. Para prepararlo se propone utilizar sal gruesa, una rama de romero o ruda y un recipiente con agua tibia. Las hierbas se dejan reposar durante algunos minutos; después se incorpora la sal y se revuelve la mezcla en el sentido de las agujas del reloj, mientras la persona concentra sus pensamientos en una intención concreta.
La solución se vierte lentamente desde los hombros hacia abajo después del baño habitual, imaginando que las preocupaciones y tensiones se desprenden. La práctica recomienda secar la piel con pequeños toques, sin frotar. Por seguridad, la mezcla no debe entrar en los ojos, heridas o mucosas, y conviene evitarla si existe irritación o sensibilidad a alguno de sus componentes. La ruda, en particular, puede provocar reacciones en ciertas personas.
Escribir para marcar un cierre
La segunda propuesta utiliza la escritura como herramienta para identificar aquello que se desea dejar atrás. Se necesita papel, una pluma o lápiz y un recipiente de cerámica o metal resistente al calor. La persona escribe, en tiempo presente, miedos, hábitos, emociones o vínculos que ya no quiere retener y dobla el papel hacia afuera, como representación de un alejamiento.
El texto puede quemarse dentro del recipiente y observarse el humo como un símbolo de transformación. Una vez frías, las cenizas se depositan en una maceta o en tierra firme. El fuego exige precauciones estrictas: debe utilizarse en un espacio ventilado, lejos de cortinas, muebles, vegetación seca y materiales inflamables; además, nunca debe dejarse sin supervisión. En viviendas con menores, mascotas o restricciones por riesgo de incendio, es preferible sustituir la quema por romper el papel o guardarlo en un sobre.
La limpieza del hogar como símbolo
El tercer ritual traslada la idea de renovación al espacio doméstico. Se prepara una cubeta con agua, una taza de vinagre blanco, sal y un trapo. La propuesta consiste en limpiar puertas, ventanas y entradas principales antes de la noche del eclipse, mientras se visualiza la salida de obstáculos emocionales o económicos.
Al concluir, se desecha el agua por el drenaje. Aunque el vinagre y la sal son elementos de uso cotidiano, no deben mezclarse con productos de limpieza que contengan cloro u otras sustancias, ya que podrían generar vapores peligrosos. También es aconsejable comprobar que la superficie tolere la mezcla y mantenerla fuera del alcance de niños y animales.
Más allá de su valor espiritual, estas prácticas pueden funcionar para algunas personas como momentos estructurados de pausa, organización y reflexión. Su posible utilidad depende de ese componente psicológico y simbólico, no de una capacidad comprobada del eclipse para alterar la energía física o atraer dinero y amor. La relevancia astronómica del fenómeno, en cambio, sí puede verificarse mediante la observación de sus fases y las condiciones de visibilidad.
Para disfrutarlo, los especialistas recomiendan buscar un sitio con horizonte despejado y poca iluminación artificial, consultar el pronóstico y confirmar los horarios locales antes de salir. A diferencia de un eclipse solar, la observación de un eclipse lunar no requiere filtros especiales para proteger la vista. El espectáculo comenzará durante la noche del 27 de agosto y se extenderá hacia las primeras horas del 28, dependiendo de la ubicación del observador.
