Tijuana, BC.- La actividad turística en Tijuana mostró una recuperación durante la temporada de verano, impulsada sobre todo por el mayor dinamismo en restaurantes, bares y otros establecimientos gastronómicos, así como por una mejoría en la ocupación hotelera, aunque todavía lejos de su nivel máximo, de acuerdo con el presidente del Comité de Turismo y Convenciones de Tijuana, Karim Chalita Rodríguez.
El dirigente explicó que las consultas realizadas entre comerciantes y representantes del sector reflejaron un repunte frente al comportamiento observado en el primer trimestre del año. Sin ofrecer una cifra cerrada, señaló que las estimaciones obtenidas por medio de encuestas apuntan a un incremento de entre 15% y 20%, una variación que, en términos del sector, sugiere una temporada más activa que la de inicios de año, pero todavía sujeta a factores estacionales y a la competencia con otros destinos de la región.

Festivales y movilidad regional
Chalita Rodríguez atribuyó parte de ese movimiento a la realización de festivales durante el verano, que generaron consumo adicional entre visitantes y residentes. En ese periodo, dijo, eventos masivos como el Beer Fest en Rosarito elevaron la ocupación hotelera a uno de sus puntos más altos de la temporada, mientras una fracción de los asistentes optó por hospedarse en Tijuana.
Ese comportamiento revela una dinámica de corredor turístico entre Tijuana y Playas de Rosarito, donde la derrama no se limita a una sola ciudad. La permanencia de visitantes en Tijuana antes de trasladarse a otros eventos de la región también ayudó a extender la estancia promedio, un indicador relevante para hoteles, transporte y consumo local. En un mercado fronterizo como el de Tijuana, ese tipo de movilidad suele tener más peso que una sola cifra de ocupación, porque distribuye el gasto entre distintos servicios y municipios.
Seguridad y percepción en la frontera
Otro factor que, según el representante empresarial, ha mejorado la percepción de quienes cruzan desde Estados Unidos es la menor presencia de elementos de seguridad en los accesos fronterizos. A su juicio, esa reducción en los convoyes visibles modifica la experiencia del visitante y contribuye a una sensación de tránsito más ágil. “Yo creo que hemos mejorado en ese aspecto, si tú pasas de Estados Unidos a Tijuana, ya no es ese convoy que se ponía de Guardia Nacional, ya hay únicamente uno, a veces dos, a veces no hay, cuando anteriormente eran cuatro o cinco”, declaró.
La observación es relevante porque la percepción de seguridad suele influir tanto como los datos duros en la decisión de viaje, especialmente en una ciudad fronteriza donde el flujo de turistas depende de la confianza del visitante para cruzar, permanecer y consumir. Aunque Chalita Rodríguez sostuvo que la imagen ha mejorado, la recuperación todavía parece parcial: la hotelería avanza, el sector gastronómico responde con mayor fuerza y los eventos ayudan a sostener el movimiento, pero el propio dirigente reconoció que el mercado aún no alcanza su capacidad plena.
