El programa Impulso Nafin+Hidalgo ha registrado un salto cuantitativo notable: de 26 créditos en 2022 a 256 en el último año, según datos oficiales presentados durante la firma del convenio 2026-2027. Este crecimiento casi diez veces superior coincide con la entrega de recursos a empresas de 60 municipios, que han preservado 13 mil 143 empleos y fortalecido 764 unidades productivas. El fondo disponible para el siguiente bienio supera los 700 millones de pesos, con montos individuales de hasta 5 millones, tasa fija máxima de 14.75 por ciento y plazos de 60 meses sin comisión de apertura.
El efecto multiplicador observado en cuatro años
El aumento en el número de operaciones refleja tanto la mayor disponibilidad de recursos estatales como la mejora en la capacidad de revolvencia del programa. La aportación del gobierno de Hidalgo pasó de 25 a 35 millones de pesos, lo que permitió acumular una inversión total de 138.4 millones, cifra superior a la suma de las tres administraciones anteriores. Este dato indica que el esquema ha logrado atraer mayor participación federal a través de Nacional Financiera y mantener un ritmo de colocación constante.
Las empresas beneficiarias pertenecen principalmente a manufactura, comercio, servicios y turismo, sectores que requieren al menos dos años de operación y un historial crediticio positivo. La selección de perfiles ya consolidados reduce el riesgo de cartera vencida, pero también concentra los beneficios en negocios con mayor probabilidad de supervivencia, dejando fuera a emprendimientos más recientes que podrían necesitar apoyo en etapas tempranas.
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Una visión alternativa sobre la reducción de la deuda pública
El gobernador Julio Menchaca ha vinculado el éxito del programa con la disminución del 42 por ciento en la deuda estatal en menos de cuatro años. Sin embargo, la relación causal no es directa. La menor carga financiera libera margen presupuestal que puede destinarse a programas de garantía crediticia, pero también depende de ingresos propios y transferencias federales. Si el crecimiento económico de Hidalgo se mantiene por encima del promedio nacional, el espacio fiscal podría sostenerse; de lo contrario, el programa enfrentaría presiones para reducir su escala.
Perspectivas de los actores involucrados
Desde la visión institucional de Nacional Financiera, representada por Leonardo Poblete Galván, el programa busca respaldar negocios sólidos que buscan escalar. Esta postura prioriza la calidad de los acreditados sobre la cantidad de operaciones. En cambio, la beneficiaria Violeta Mariel Sánchez García, del Instituto Alexander Von Humboldt, destaca el impacto concreto en infraestructura y espacios seguros para la comunidad educativa. Su testimonio subraya que el crédito permite ampliar instalaciones, un uso productivo que genera efectos indirectos en el entorno local.
El secretario de Desarrollo Económico, Carlos Henkel Escorza, enfatiza que las mipymes constituyen el sustento de miles de familias y que los mecanismos de financiamiento deben facilitar inversión en maquinaria y productividad. Esta posición coincide con la estrategia estatal de atraer inversiones y generar empleo, aunque deja abierta la pregunta sobre cómo se mide la productividad real derivada de los créditos otorgados.
Riesgos de concentración sectorial y dependencia fiscal
La focalización en cuatro sectores específicos reduce la diversificación del riesgo. Si el comercio o el turismo enfrentan una contracción por factores externos, como cambios en patrones de consumo o eventos sanitarios, la cartera del programa podría deteriorarse con rapidez. Además, el incremento de la aportación estatal a 35 millones de pesos implica un compromiso presupuestal mayor que, en un escenario de menor crecimiento de ingresos, podría competir con otras prioridades como infraestructura o salud.
Otro factor a considerar es la tasa de 14.75 por ciento. Aunque se presenta como fija y competitiva, cualquier repunte en la inflación o en las tasas de referencia del Banco de México podría erosionar el margen de utilidad de las empresas más pequeñas, elevando la probabilidad de incumplimiento a partir del tercer año de los plazos otorgados.
Proyecciones hacia 2027 y condiciones de sostenibilidad
Con una bolsa superior a 700 millones de pesos, el programa podría financiar alrededor de 280 operaciones adicionales si se mantiene el ticket promedio actual. Este volumen permitiría alcanzar cerca de mil empresas fortalecidas y 15 mil empleos preservados, siempre que la tasa de recuperación de créditos se mantenga por encima del 90 por ciento. La experiencia de los últimos cuatro años sugiere que la revolvencia ha funcionado, pero el aumento en el número de acreditados exige mayor capacidad de seguimiento por parte de la Secretaría de Desarrollo Económico.
La posición de Hidalgo entre las entidades con mejores indicadores de empleo e inversión dependerá, en parte, de que este tipo de instrumentos mantengan su ritmo sin generar distorsiones en el mercado crediticio privado. Si los bancos comerciales perciben que el sector mipyme hidalguense ya cuenta con respaldo público suficiente, podrían reducir su propia oferta de financiamiento, creando una dependencia estructural del esquema gubernamental.
El verdadero indicador de éxito no será solo el número de créditos colocados en 2027, sino la capacidad de las empresas apoyadas para acceder a financiamiento de mercado una vez concluido el programa. Esa transición determinará si el impulso inicial se convierte en un proceso autosostenible o requiere renovaciones periódicas de recursos públicos.
