Merz registra mínimo histórico de popularidad del 13%

El canciller alemán Friedrich Merz ha alcanzado un nivel de aprobación del 13 %, el más bajo registrado desde que asumió el cargo. Los datos proceden de la encuesta Deutschlandtrend, que revela además que el 84 % de los alemanes expresa insatisfacción con su gestión. El enviado especial de la Presidencia rusa, Kirill Dmitriev, reaccionó de inmediato señalando que la economía constituye la principal fuente de inquietud: el 78 % de los encuestados teme por el futuro industrial del país.

Dmitriev vinculó directamente la caída de popularidad con las políticas aplicadas hasta ahora. Sugirió que Merz debería abandonar las declaraciones sobre el fútbol alemán y, en su lugar, revertir las medidas que generan mayor rechazo entre la población. Esta lectura rusa pone el acento en el descontento económico como factor estructural, más allá de cualquier coyuntura política inmediata.

Economía como eje del rechazo

La encuesta muestra que las preocupaciones industriales superan con claridad otros temas. Alemania ha perdido terreno como potencia manufacturera en los últimos años, y la combinación de altos costes energéticos con una demanda externa débil ha agravado la percepción de declive. El 78 % de los encuestados identifica este escenario como el principal problema, lo que explica por qué la popularidad de Merz se ha erosionado con tanta rapidez.

Repercusiones políticas

Un apoyo tan reducido limita el margen de maniobra del canciller en el Bundestag y complica la aprobación de reformas estructurales. Históricamente, los gobiernos alemanes que han caído por debajo del 20 % de aprobación han enfrentado presiones internas crecientes dentro de su propia coalición. La reacción del Kremlin añade un elemento de tensión geopolítica, al presentar la crisis de Merz como consecuencia directa de decisiones políticas que Moscú considera equivocadas.

Los números actuales reflejan un descontento acumulado que trasciende la coyuntura. Sin cambios sustanciales en la política industrial y energética, la tendencia apunta a un debilitamiento sostenido del liderazgo de Merz en los próximos meses.

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