Miami abre paso a las casas accesorias asequibles

La Comisión Municipal de Miami aprobó por unanimidad una nueva ordenanza para facilitar la construcción y el alquiler de viviendas accesorias, pequeñas unidades independientes pensadas para integrarse en barrios residenciales consolidados. La medida busca recuperar una escala urbana vinculada a las antiguas casas “shotgun” de West Grove y ofrecer alternativas de menor costo frente al predominio de viviendas grandes y de diseño uniforme.

La normativa permite estas viviendas en lotes de entre 7,6 y 10,6 metros de ancho y de 232 a 465 metros cuadrados. Las edificaciones no podrán ocupar más de la mitad del terreno y deberán respetar retranqueos mínimos de seis metros en los límites frontal y posterior, además de un metro en cada lateral. También se flexibilizan las reglas sobre porches y pórticos delanteros, que dejarán de computar dentro de la superficie construida en determinadas zonas T3.

Una vía para activar terrenos vacíos

La autorización se aplicará principalmente a lotes T3-O situados en áreas de desarrollo orientado al transporte o corredores de transporte, siempre conectados al alcantarillado público. También podrán calificar ciertos lotes T3 no conformes que ya cumplían los requisitos de tamaño el 1 de mayo de 2026. Este cambio puede reincorporar solares vacíos al mercado y acelerar proyectos que antes quedaban bloqueados por exigencias urbanísticas.

Promotores como Amanda De Seta calculan que una iniciativa de vivienda accesoria asequible podría completarse en menos de 18 meses, un plazo considerablemente menor que el de grandes complejos multifamiliares. En West Grove ya se proyectan la restauración de diez viviendas y la construcción de ocho apartamentos, mientras Marcelo Fernandes plantea levantar seis casas pequeñas en una propiedad del barrio.

Más flexibilidad, impacto todavía limitado

El alcance de la reforma, sin embargo, será inicialmente moderado. En los lotes T3-O ya podían construirse dos unidades mediante un dúplex, por lo que separar esas viviendas no aumenta necesariamente la oferta total. El crecimiento más significativo dependerá de los terrenos no edificables que ahora podrán desarrollarse, cuyo número es reducido. Fernandes propone extender el modelo a los lotes T3-R para permitir dos casas pequeñas por parcela.

La ampliación de los porches también genera cautela. Al permitir que ocupen hasta la mitad del retranqueo frontal, la norma podría incentivar construcciones más extensas y presionar los espacios verdes y la cubierta arbolada. El desafío de Miami será convertir la flexibilidad en vivienda real sin debilitar el carácter ambiental y arquitectónico de los vecindarios.

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