La economía sigue sin dar señales rápidas
La Casa Rosada admite que la recuperación tarda más de lo previsto y que el Gobierno entra en semanas sensibles por el frente económico. Milei reconoce, en privado y ahora también en público, que hay indicadores que todavía no acompañan: empleo, actividad, morosidad e inflación siguen condicionando la percepción social, aun con una macro más ordenada.
El Presidente intentará llevar ese diagnóstico a dos foros empresariales esta semana, primero en Buenos Aires y luego en Rosario, con el objetivo de sostener que el ajuste ya frenó desequilibrios mayores y que la mejora será más lenta de lo que el oficialismo esperaba. Esa admisión tiene un costo político claro: si los salarios no le ganan a la inflación con suficiente margen antes de las elecciones, la narrativa de normalización quedará expuesta.

En paralelo, Economía busca herramientas para sostener el crédito y mejorar las estadísticas: analiza usar el FGS para fondear plazos fijos de largo plazo y presiona por cambios en la medición de la mora, hoy distorsionada por refinanciaciones que siguen pesando en los registros. El Gobierno espera que el dato de junio muestre una leve baja, pero el problema de fondo es otro: la estabilización macro ya no alcanza para ordenar, por sí sola, la economía real.
