Morena reactivará la próxima semana su Comisión Evaluadora de Incorporaciones para revisar las solicitudes de figuras provenientes de otros partidos, organizaciones sociales y grupos políticos. La decisión llega antes del arranque formal del proceso electoral de 2027 y responde al interés de alcaldes, dirigentes regionales y otros liderazgos por sumarse al partido gobernante.
La presidenta nacional, Ariadna Montiel, instruyó a los 32 comités estatales a canalizar esas peticiones a una instancia central. El objetivo es evitar adhesiones decididas sólo desde estructuras locales y examinar la trayectoria de cada aspirante antes de abrirle espacio en la organización.

Filtro político y reputacional
La comisión estará integrada por Montiel, Alfonso Durazo, Carolina Rangel, Armando Bartra y Epigmenio Ibarra. Sus reglas excluyen a personas sentenciadas por delitos graves dolosos, corrupción, fraude electoral o violencia de género, además de impedir el regreso de exmorenistas. También deberán pasar por el filtro quienes busquen respaldo directo de dirigentes nacionales.
El mecanismo busca resolver una tensión central para Morena: conservar una política de puertas abiertas sin trasladar al partido los costos reputacionales de alianzas locales. El antecedente inmediato es Oaxaca, donde la dirigencia estatal dio la bienvenida en julio a Rodolfo León Aragón, relacionado con el caso Posadas, pero la cúpula nacional revirtió esa incorporación semanas después.
La revisión no sólo ordena la afiliación; concentra en la dirigencia nacional la decisión sobre perfiles con potencial electoral. Morena retoma así la advertencia de Andrés Manuel López Obrador sobre candidaturas “impresentables”: sumar estructura territorial puede ampliar su fuerza, pero una incorporación cuestionada puede erosionar su discurso de transformación y convertirse en un pasivo durante la contienda de 2027.
