México mantiene frenada la incorporación de nuevas reservas mineras justo cuando la demanda mundial de litio, tierras raras y otros insumos para tecnologías energéticas y digitales crece con rapidez. Desde la reforma a la Ley Minera de 2023, las empresas privadas dejaron de recibir nuevas concesiones para explorar, y la investigación de zonas con potencial quedó principalmente en manos del Estado. El desfase importa porque hallar, evaluar y convertir un depósito en una mina puede requerir años, mientras otros países buscan asegurar reservas y cadenas de suministro.

La presión internacional se concentra en minerales necesarios para vehículos eléctricos, baterías, redes eléctricas, centros de datos, turbinas eólicas y electrónica. De acuerdo con Fact.MR, la demanda global de litio aumentó casi 30% en un año, por encima del crecimiento anual de 10% observado durante la década de 2010. La de níquel, cobalto, grafito y tierras raras avanzó entre 6% y 8%. China conserva una posición dominante en la cadena de tierras raras, desde la extracción hasta el procesamiento, mientras Estados Unidos y otras economías buscan reforzar su control sobre territorios, proyectos y suministros estratégicos.
La exploración pública sigue enfocada en metales tradicionales
El Servicio Geológico Mexicano (SGM), única entidad que puede realizar directamente estas exploraciones bajo órdenes de la Secretaría de Economía, trabaja en tres áreas: Delia, en Sonora; La Soledad, entre Sinaloa y Durango, y Las Granadas, en el Estado de México. Ninguna está orientada a tierras raras. En Delia se busca oro; en La Soledad hay indicios de oro, cobre, molibdeno y tungsteno; y en Las Granadas se investigan plomo, zinc, cobre, oro y plata.
Flor de María Harp, directora general del SGM, señaló que en el Estado de México están por concluir los metros de barrenación previstos para este año, que Delia inicia esa fase y que La Soledad espera la autorización de su manifestación de impacto ambiental. Las órdenes de exploración fueron entregadas desde agosto de 2025. Harp indicó que los programas están previstos para varios años, debido a que la barrenación y la evaluación de los depósitos requieren trabajos prolongados antes de determinar si una extracción es económicamente viable.
Un acceso privado más limitado
El nuevo mecanismo permite a una empresa informar a la Secretaría de Economía sobre minerales detectados en una zona sin concesión. La dependencia puede decidir una exploración conjunta y ordenar al SGM realizarla. El convenio puede durar hasta cinco años y no admite prórroga. Si se confirma la existencia de recursos y su viabilidad económica, la compañía puede concursar por la concesión, siempre que cubra los requisitos y ofrezca al menos 90% de la propuesta más alta.
Karina Rodríguez Matus, socia de Rodríguez-Matus & Feregrino, estimó que la exploración minera del país lleva cerca de tres años detenida y consideró reducidos los avances actuales frente a las necesidades del sector. Según explicó, una exploración puede extenderse entre cinco y diez años y, aun después de ubicar un depósito, deben realizarse estudios adicionales, obtener permisos y comprobar la rentabilidad de la mina. La recuperación anunciada en febrero de 1,126 concesiones, equivalentes a 889,512 hectáreas, trasladó además al Estado la responsabilidad de investigar nuevas áreas.
Recursos presentes, sin minas comerciales de tierras raras
México produce ocho minerales considerados críticos por Estados Unidos: flúor, zinc, cobre, plata, plomo, grafito, antimonio y barita, según el Fideicomiso de Fomento Minero. También existen indicios de tierras raras en al menos 11 estados, entre ellos Sonora, Oaxaca, Chihuahua, Coahuila, Durango y Tamaulipas, pero el país no tiene una mina comercial activa de estos elementos. En el caso del litio, hay presencia del recurso en territorio nacional, aunque todavía no se cuenta con la tecnología necesaria para explotarlo a escala comercial.
