México reconfigura exportaciones por auge de la IA

Al cierre de mayo de 2026, las exportaciones mexicanas alcanzaron 69,544 millones de dólares, un incremento anual del 25.4 por ciento, mientras las importaciones avanzaron 24 por ciento. Estas cifras reflejan un dinamismo comercial sostenido, impulsado en gran medida por la demanda global de componentes electrónicos vinculados a la inteligencia artificial. Sin embargo, el crecimiento no se distribuye de manera uniforme entre las entidades federativas ni entre los sectores productivos tradicionales.

La rama de fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y otros equipos electrónicos registró un avance nacional del 95.6 por ciento. Este desempeño supera con creces el promedio manufacturero y se atribuye directamente al ciclo expansivo de la inteligencia artificial en Estados Unidos, donde el sector aportó aproximadamente un tercio del crecimiento del PIB durante el primer trimestre del año.

Jalisco experimentó en esta misma rama un aumento del 184.5 por ciento, lo que le permitió alcanzar exportaciones totales por 17,377.5 millones de dólares y desplazar a Coahuila del segundo lugar nacional. Chihuahua, por su parte, mantuvo la primera posición con 35,986.2 millones de dólares, tras registrar un crecimiento del 119 por ciento en el sector electrónico. Coahuila, en contraste, vio sus envíos totales reducirse a 14,889 millones de dólares, una contracción del 2.3 por ciento.

Reconfiguración regional y sectorial

La reubicación de liderazgos regionales evidencia una transición estructural. Jalisco, históricamente fuerte en electrónica de consumo y software, ha capitalizado la cadena de suministro de semiconductores y servidores requeridos por los grandes centros de datos de inteligencia artificial. Chihuahua, con una base industrial diversificada que incluye ensamblaje de alta tecnología, ha seguido una trayectoria similar. Ambos estados concentran ahora una proporción creciente de las exportaciones mexicanas de productos de alto valor agregado.

En paralelo, las exportaciones automotrices nacionales retrocedieron 2.2 por ciento en mayo. Esta caída, aunque moderada, contrasta con el dinamismo del sector electrónico y plantea interrogantes sobre la resiliencia de la industria automotriz tradicional ante cambios en la demanda global y la transición hacia vehículos eléctricos.

Opciones estratégicas para Coahuila

Coahuila enfrenta una decisión de asignación de recursos productivos. Mantener la apuesta por el sector automotriz ofrece continuidad en cadenas de suministro ya establecidas y empleos calificados, pero expone a la entidad a riesgos de estancamiento relativo si la demanda de componentes electrónicos continúa expandiéndose a tasas superiores al 90 por ciento anual. Diversificar hacia la electrónica requeriría inversiones en infraestructura de conectividad, formación de talento técnico y atracción de proveedores especializados, elementos que no se desarrollan de manera inmediata.

Experiencias previas de estados que lograron transiciones exitosas muestran que la coexistencia de ambos sectores es posible cuando existen políticas de desarrollo regional que vinculen la proveeduría automotriz con capacidades electrónicas. No obstante, la magnitud de la brecha de crecimiento observada en 2026 sugiere que la inacción podría traducirse en una pérdida progresiva de participación en el total de exportaciones nacionales.

Los datos de mayo de 2026 confirman que el mapa exportador mexicano está experimentando una transformación acelerada. Jalisco y Chihuahua han consolidado posiciones de vanguardia gracias al auge tecnológico, mientras Coahuila evalúa cómo responder a un entorno donde las preferencias globales de consumo y producción se inclinan cada vez más hacia componentes de alta tecnología.

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