En un lapso de apenas tres meses, el estado de Nuevo León pasó de registrar cuatro casos acumulados de gusano barrenador del ganado a un total de 391, lo que representa un incremento del 9,675 por ciento entre el 23 de marzo y el 23 de junio de 2026. Según datos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), el miércoles de la semana pasada se sumaron siete casos más, elevando la cifra total y encendiendo alertas entre productores ganaderos de la región.

El gusano barrenador, causado por la mosca Cochliomyia hominivorax, afecta principalmente al ganado bovino, ovino y caprino al depositar sus larvas en heridas abiertas. Las larvas se alimentan del tejido vivo del animal, lo que puede provocar graves infecciones, pérdida de peso e incluso la muerte si no se atiende a tiempo. Aunque el problema no es nuevo en México, el ritmo de propagación observado en Nuevo León durante este trimestre resulta inusual y obliga a revisar los protocolos de vigilancia y control implementados hasta ahora.
Evolución de la incidencia y factores asociados
El repunte coincide con el inicio de la temporada de lluvias en el noreste del país. Las condiciones de humedad y temperatura favorecen la reproducción de la mosca y la supervivencia de sus larvas. Además, el movimiento constante de ganado entre estados fronterizos y la posible relajación de medidas de inspección en rastros y ferias ganaderas podrían haber contribuido a la dispersión del parásito. Autoridades sanitarias no han descartado que el aumento también responda a una mayor capacidad de detección tras campañas de capacitación dirigidas a productores.
Sin embargo, el Servicio Nacional de Sanidad ha señalado que los casos detectados se concentran principalmente en municipios del sur y centro de Nuevo León, zonas donde la densidad ganadera es más alta. Esta distribución geográfica sugiere que el problema podría estar vinculado a prácticas de manejo específicas o a la existencia de focos persistentes que no fueron erradicados completamente en ciclos anteriores.
Impacto económico y medidas de contención
El sector ganadero de Nuevo León representa una parte significativa de la economía estatal, con exportaciones de carne y derivados que superan los mil millones de dólares anuales. Un brote descontrolado del gusano barrenador podría traducirse en restricciones sanitarias por parte de socios comerciales, principalmente Estados Unidos, que exige certificados de sanidad libres de esta plaga. Hasta el momento, las autoridades estatales y federales han reforzado los programas de tratamiento con ivermectina y la esterilización de machos de mosca, estrategia que ha demostrado efectividad en campañas anteriores.
Productores consultados indican que el costo de tratamientos individuales por animal oscila entre 180 y 250 pesos, cifra que se multiplica cuando se trata de hatos numerosos. Algunos ganaderos han optado por adelantar la venta de animales para reducir pérdidas, lo que podría generar un efecto de sobreoferta en los mercados locales durante las próximas semanas.
Contexto regional y perspectivas
La situación en Nuevo León contrasta con la tendencia observada en otras entidades del norte, donde los casos se han mantenido estables gracias a programas de vigilancia más estrictos. Especialistas en sanidad animal consideran que la coordinación entre SENASICA, el gobierno estatal y las asociaciones ganaderas será determinante para evitar que el brote se extienda hacia Coahuila y Tamaulipas. La experiencia de erradicación lograda en México durante las décadas de 1980 y 1990 demuestra que la combinación de vigilancia epidemiológica, tratamiento oportuno y control biológico puede revertir brotes de esta magnitud.
Por ahora, las autoridades recomiendan a los productores revisar diariamente a sus animales, tratar cualquier herida con productos aprobados y reportar de inmediato cualquier sospecha a las oficinas de sanidad agropecuaria. El seguimiento de estos lineamientos en las próximas semanas será clave para determinar si el incremento registrado entre marzo y junio representa un pico temporal o el inicio de una fase más prolongada de la plaga.
