Nvidia llega a su próxima publicación de resultados con una pregunta concreta sobre la mesa: si los nuevos chips Rubin pueden sostener el ritmo de crecimiento que la empresa ha mostrado hasta ahora. El informe de este miércoles servirá para medir también si la demanda vinculada a inteligencia artificial sigue avanzando al mismo paso que el gasto de sus clientes, en un momento en que parte del mercado observa con más cautela la magnitud de esa inversión.
La compañía fue uno de los principales beneficiarios de la carrera por construir infraestructura de IA, pero en semanas recientes sus acciones han sufrido presión por la reinversión de miles de millones de dólares en ese mismo ecosistema. Ese movimiento alimentó dudas sobre las llamadas “operaciones circulares”, una práctica que podría inflar artificialmente la demanda y distorsionar señales económicas más amplias.
En el mercado, el comportamiento bursátil también ha sido más tibio que el de otros grandes nombres tecnológicos. Las acciones de Nvidia avanzan 11.8% en lo que va de año y, el mes pasado, la empresa cedió brevemente a Apple el puesto de compañía más valiosa del mundo.

Los analistas esperan que los ingresos del segundo trimestre casi se dupliquen frente al mismo periodo de 2025 y alcancen 92,180 millones de dólares, de acuerdo con datos de LSEG. Ese salto estaría impulsado por un aumento superior al doble en las ventas para centros de datos, el negocio que sigue marcando el pulso de la compañía.
El siguiente punto de atención es la transición de clientes desde los chips Blackwell hacia los procesadores Vera Rubin, cuyo envío está previsto para este otoño. Morgan Stanley calcula que esos chips podrían generar cerca de 9,000 millones de dólares en ventas durante el tercer trimestre, que concluye en octubre, y espera que Nvidia presente a Rubin como el factor que permita mejorar de forma notable la rentabilidad de las “fábricas de IA”.
La presión competitiva, sin embargo, se ha intensificado. Nvidia enfrenta chips personalizados de los grandes grupos tecnológicos y también la oferta de Intel y AMD en el terreno de la inferencia, el proceso con el que la IA automatiza tareas y responde consultas. Para el tercer trimestre, los analistas prevén que la empresa proyecte un alza de 82.8% en ventas, hasta 104,200 millones de dólares, con un margen bruto ajustado cercano al 75% tanto en el segundo como en el tercero.
