Liquidez y tasas
El oro subió 3.6% y cerró en 4,487.91 dólares por onza, su nivel más alto en más de dos meses y medio, después de que el Tesoro de Estados Unidos sorprendiera al mercado con un refuerzo de liquidez. La reacción fue inmediata: bajaron los rendimientos de los bonos y cayó el dólar, dos condiciones que suelen fortalecer al metal.

El avance llevó al oro al contado por encima de su media móvil de 100 días y confirmó que sigue operando como refugio cuando el mercado descuenta más presión sobre la deuda soberana estadounidense. La caída del rendimiento a 30 años desde un máximo de 19 años refuerza esa lectura: menos retorno fijo y un dólar más débil elevan el atractivo relativo del metal.
Más que un movimiento técnico, la subida refleja un cambio en las expectativas de liquidez. Si el Tesoro amplía sus recompras para sostener el mercado de bonos, el efecto puede extenderse a otros activos sensibles a tasas y divisa, con el oro como uno de los principales beneficiados.
