El oro al contado avanzó 1,3% el viernes hasta 4.077,64 dólares la onza, impulsado por un dólar más débil y expectativas algo más moderadas sobre alzas de tasas en Estados Unidos tras el dato de inflación PCE. Sin embargo, el metal encamina su cuarta pérdida semanal consecutiva, con una caída acumulada del 2,1% en los últimos cinco días.

El repunte puntual responde a la lectura del índice de precios de gastos de consumo personal, que coincidió con las previsiones en 4,1% interanual. Esta coincidencia redujo ligeramente las probabilidades de un alza de tasas en septiembre desde 64% hasta 59%, según FedWatch. No obstante, la tendencia de fondo sigue dominada por la fortaleza del dólar y el encarecimiento sostenido de la energía.
Presiones estructurales persisten
La relación inversa del oro con el dólar y el petróleo sigue vigente. TD Securities advierte que la solidez de los mercados energéticos podría seguir presionando al metal a la baja en los próximos meses. El mínimo semanal de más de siete meses alcanzado a principios de semana refuerza esta lectura: el metal precioso pierde atractivo mientras persista la combinación de tasas altas y energía cara.
Entre otros metales, la plata subió 2,2% hasta 59,12 dólares, el platino ganó 2% y el paladio 2,5%, aunque todos cerraron la semana en negativo. El comportamiento conjunto indica que el alivio momentáneo del dólar no altera el panorama de mayor aversión al riesgo para los activos sin rendimiento.
