Pemex gana terreno en franquicias

Petróleos Mexicanos (Pemex) cerró el segundo trimestre de 2026 con una recuperación visible en su red de estaciones bajo franquicia, en un momento en que el mercado de gasolineras en México sigue ajustándose tras la apertura comercial iniciada hace casi una década. Al 30 de junio, la petrolera reportó 7,564 estaciones de servicio incorporadas a su franquicia, 226 más que un año antes, lo que equivale a un avance de 3 por ciento anual. En contraste, el número total de gasolineras que reciben suministro de Pemex, total o parcial, se redujo a 13,046, una caída de 11 por ciento frente al mismo periodo del año previo.

El dato confirma una recomposición del mercado más que un colapso del negocio. La propia información de Pemex muestra que, además de las estaciones de su marca, hay 4,333 con distintivos distintos y 1,149 que operan con licenciamiento de marca sin haber adquirido la franquicia. Ese universo ilustra un sector fragmentado, donde la bandera comercial, el contrato de suministro y la capacidad logística ya no coinciden necesariamente en una sola empresa.

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El regreso a la marca estatal

Para Marcial Díaz, fundador de la consultora Qua Energy, la tendencia de retorno a Pemex es real y responde a una combinación de factores operativos y financieros. En primer lugar, señala una fortaleza logística que sigue siendo decisiva en un negocio intensivo en transporte, almacenamiento e importación. Muchas marcas privadas, sostiene, no han consolidado redes comparables de abasto, por lo que Pemex continúa siendo el proveedor con mayor capacidad para garantizar suministro continuo en buena parte del país.

El segundo elemento es comercial. La empresa estatal ha reforzado esquemas de descuentos por volumen y condiciones de crédito que resultan atractivos para estaciones con presión sobre caja y márgenes. A ello se suma la política de contención de precios del combustible, que comprime las utilidades de los operadores privados con mayores costos logísticos e importadores, especialmente en plazas alejadas de infraestructura propia o de puertos con acceso estable a producto.

Una caída que también cambia de signo

La lectura de la consultora coincide con una corrección visible en los datos de los últimos años. Pemex recuerda que en 2022 las marcas de terceros alcanzaron su mayor número de estaciones; desde entonces, la tendencia se ha invertido y las gasolineras bajo la marca de la estatal han aumentado 10.3 por ciento respecto de ese punto de referencia. El movimiento es más claro si se observa el ciclo completo: tras el primer año de cambios de marca registrado después de la reforma de 2014, 2018, el volumen de estaciones bajo franquicia Pemex sigue siendo 30 por ciento menor que hace ocho años.

La serie histórica ayuda a evitar una lectura simplista. Al 30 de junio de 2020 había 7,954 estaciones con franquicia Pemex; para el cierre del primer semestre de 2021 el número había bajado a 7,136, y en junio de 2022 tocó su punto más bajo, con 6,858. Desde 2023 comenzó el ascenso. No se trata, por tanto, de un rebote abrupto, sino de una reacomodación gradual en la que algunas estaciones vuelven a la marca estatal y otras reajustan sus contratos, cambian de bandera o revalúan sus modelos de negocio.

Reconfiguración, no cierre masivo

La interpretación que gana terreno entre los analistas es que el sector no enfrenta una ola de cierres, sino una reorganización competitiva. Díaz resume ese proceso como una consolidación de marcas y una recuperación paulatina de Pemex tras casi una década de apertura comercial. La frase es relevante porque sitúa el fenómeno en un contexto más amplio: el mercado no se está contrayendo de manera uniforme, sino que redistribuye actores, contratos y lealtades comerciales según la capacidad real de suministro, financiamiento y rentabilidad.

En ese escenario, el avance de la franquicia Pemex no equivale necesariamente a un retroceso definitivo de las marcas privadas, pero sí revela que la promesa de diversificación de la reforma energética no produjo una sustitución lineal de la estatal. La evidencia apunta a una competencia todavía asimétrica, donde la ventaja operativa de Pemex sigue pesando más que la narrativa de marca en buena parte del país. El dato de 7,564 estaciones bajo su franquicia, frente a un universo total en ajuste, muestra que la empresa conserva un poder de arrastre que no había desaparecido y que hoy vuelve a ser determinante para definir la geografía del abasto en México.

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