Petróleos Mexicanos redujo su deuda total a 77.5 mil millones de dólares, el nivel más bajo en 12 años, según el balance energético presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum durante su Segundo Informe de Gobierno. La cifra representa una disminución de 11.6 por ciento respecto al cierre de 2025 y de 26.7 por ciento frente al saldo reportado en 2018, de acuerdo con los datos difundidos por el Ejecutivo federal.
La Presidencia atribuyó el resultado a una estrategia de desendeudamiento y reordenamiento financiero que, en términos acumulados, habría reducido los pasivos de la empresa estatal en 20 mil millones de dólares. El anuncio coloca a la situación financiera de Pemex como uno de los principales ejes del informe, junto con las metas de refinación, producción de hidrocarburos, expansión de infraestructura de gas y fortalecimiento de la generación eléctrica.
Pagos a proveedores y retorno al mercado
El reporte señala que Pemex cubrió obligaciones con proveedores y contratistas por 582 mil millones de pesos durante 2025, además de 248 mil millones de pesos en el primer semestre de 2026. Para el Gobierno, estos desembolsos forman parte de una estrategia orientada a normalizar compromisos operativos al mismo tiempo que se reduce la carga financiera de la compañía.

La empresa también reportó un EBITDA de 262 mil millones de pesos y un margen de 29.9 por ciento. Este indicador mide el desempeño operativo antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización, por lo que permite observar la capacidad de una empresa para generar recursos desde su actividad principal. Sin embargo, no sustituye la evaluación de factores como el servicio de la deuda, las obligaciones fiscales, las necesidades de inversión y los compromisos pendientes con proveedores.
En el segundo trimestre de 2026, Pemex elevó 90 por ciento su flujo operativo, de acuerdo con el balance oficial. El 12 de febrero regresó a los mercados de capital mediante una colocación por 31 mil 500 millones de pesos, operación que fue sobresuscrita 2.5 veces y en la que los inversionistas internacionales representaron 13 por ciento de la participación. La demanda registrada en esa emisión es presentada por el Gobierno como una señal de acceso a financiamiento, aunque la evolución de las condiciones crediticias seguirá ligada a la capacidad de la empresa para sostener sus resultados y sus planes de inversión.
Producción, refinación y el desempeño de Dos Bocas
Sheinbaum informó que Pemex produce 1.77 millones de barriles diarios de hidrocarburos y cerca de cinco mil millones de pies cúbicos de gas natural al día. Añadió que el Sistema Nacional de Refinación procesa más de 1.5 millones de barriles diarios. Estas cifras forman parte del objetivo gubernamental de ampliar la transformación interna de crudo y reducir la dependencia de combustibles importados.
Sobre la Refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco, el informe reportó un procesamiento promedio de 188 mil barriles diarios entre septiembre de 2025 y junio de 2026. En diciembre alcanzó un máximo de 263 mil barriles diarios, equivalente a 77 por ciento de su capacidad instalada. La presidenta sostuvo que la entrada en operación de esta instalación ha contribuido a enfrentar presiones internacionales en el mercado de combustibles y eventuales riesgos de abasto.
El desempeño de la nueva refinería será relevante para medir el alcance de esa estrategia. Un mayor volumen de proceso no implica por sí mismo una mejora automática en el balance financiero de Pemex: el resultado dependerá de la continuidad operativa, la eficiencia de las plantas, la disponibilidad de crudo, los costos de mantenimiento y la proporción de combustibles de alto valor que pueda obtenerse del procesamiento.
Para aumentar la producción de gasolinas y diésel de bajo contenido de azufre, el Gobierno mantiene dos proyectos de coquizadoras. La instalación de Tula tiene como meta concluirse este año, mientras que la de Salina Cruz está prevista para el primer semestre de 2027. Al cierre de junio, los avances físicos reportados eran de 97 por ciento y 80.1 por ciento, respectivamente. Ambos complejos buscan aprovechar una mayor parte de los residuos pesados de refinación y reducir la producción de combustóleo.
Petroquímica y dependencia del gas importado
El balance también incluyó la recuperación de la petroquímica. La producción de fertilizantes de Pemex alcanzó mil 185 toneladas en 2026, 38 por ciento por encima del nivel de 2024, según el informe. Entre septiembre de 2025 y junio de 2026, la producción petroquímica pasó de 148 mil a 209.2 mil toneladas, un incremento de 41.3 por ciento. Los proyectos de Escolín, Cosoleacaque, Morelos y Cangrejera fueron mencionados como parte de esta expansión.
El desafío de mayor dimensión permanece en el gas natural. Sheinbaum indicó que 75 por ciento del gas consumido en México procede de importaciones y que 90 por ciento de ese volumen tiene origen en recursos no convencionales. Esta dependencia expone a la economía mexicana a variaciones de precio, condiciones de infraestructura transfronteriza y cambios en la oferta del mercado estadounidense, del que proviene la mayor parte del suministro.
Como respuesta, el Gobierno puso en marcha el Plan Nacional de Gasoductos, con una inversión anunciada de 141 mil millones de pesos hacia 2030. El programa contempla ampliar y modernizar una red de 21 mil 149 kilómetros, además de llevar suministro al sureste, a 13 nuevas centrales eléctricas y a los Polos de Desarrollo para el Bienestar. La viabilidad del plan dependerá de la ejecución de las obras, los permisos, la coordinación territorial y la disponibilidad efectiva de gas para atender la nueva demanda.
Electricidad y evaluación ambiental de recursos no convencionales
Respecto a la posible explotación de gas no convencional, la presidenta informó que un comité plural de especialistas analiza su viabilidad bajo el criterio de no comprometer los recursos hídricos. Su primera conclusión fue prohibir la explotación en la Cuenca Tampico-Misantla, con el propósito de evitar afectaciones a comunidades y recursos naturales. El grupo estudia, en cambio, la disponibilidad de agua salobre en la Cuenca de Burgos.
En paralelo, la Comisión Federal de Electricidad inició un plan de inversión superior a 244 mil millones de pesos para ampliar las redes de transmisión y distribución. El Gobierno aprobó además 38 proyectos de generación con participación de capital público y privado, por 10 mil 600 millones de dólares, que sumarían ocho mil 25 megawatts de capacidad y más de dos mil 500 megawatts de almacenamiento. La combinación de menor deuda en Pemex, nueva infraestructura gasista y expansión eléctrica perfila una política energética de fuerte intervención estatal, cuyo resultado dependerá tanto de la disciplina financiera como de la capacidad para ejecutar proyectos sin trasladar mayores riesgos fiscales, operativos o ambientales.
