Perú será por primera vez sede del Congreso de la Cámara Latinoamericana de la Industria de Centros Comerciales (CLICC), cuya quinta edición se celebrará en 2027. El encuentro reunirá a operadores, desarrolladores, retailers, inversionistas y proveedores de América Latina y el Caribe, en un momento en que la industria peruana atraviesa una etapa de crecimiento, modernización y búsqueda de nuevas oportunidades de inversión.
La ciudad anfitriona y las fechas exactas todavía no han sido definidas. El comité organizador trabaja con la Asociación de Centros Comerciales y de Entretenimiento del Perú (ACCEP) en los últimos detalles logísticos, que serán comunicados durante las próximas semanas. La elección del país, sin embargo, ya representa un reconocimiento regional a la evolución alcanzada por su mercado inmobiliario comercial.
Una sede elegida por el tamaño de su industria
La designación llega respaldada por cifras que muestran la dimensión actual del sector peruano. Al cierre de 2025, el país contaba con 91 centros comerciales distribuidos en 24 ciudades. En conjunto, estos establecimientos superaron los S/ 37,397 millones en ventas brutas, recibieron 62.8 millones de visitas mensuales y generaron 184,107 puestos de trabajo mediante 9,155 tiendas operativas.
Para 2026, los operadores proyectan rebasar los S/ 40,000 millones en ventas anuales. El dato no solo apunta a un incremento de la facturación, sino también a un cambio en la escala de la actividad: los centros comerciales se han consolidado como plataformas que articulan consumo, empleo, servicios, entretenimiento y desarrollo urbano en distintas ciudades del país.

José Antonio Contreras Rivas, presidente del Consejo Directivo de la CLICC y gerente general de la ACCEP, sostuvo que la elección constituye un reconocimiento al trabajo de los asociados y a la madurez de la industria peruana. El congreso permitirá mostrar a las delegaciones internacionales cómo se ha desarrollado el retail local y qué espacios de expansión permanecen abiertos.
El crecimiento todavía no ha llegado a su límite
Perú ocupa el quinto lugar de América Latina por número total de centros comerciales y el cuarto por el tamaño promedio de sus activos. Cada establecimiento dispone, en promedio, de 35,169 metros cuadrados de superficie, una dimensión que revela la presencia de formatos de gran escala frente a otros mercados regionales.
La comparación más significativa aparece en el nivel de saturación comercial. Perú registra 9.4 metros cuadrados de área comercial por cada 100 habitantes, mientras que el promedio regional alcanza 12.0 metros cuadrados. La diferencia sugiere que el país aún dispone de margen para desarrollar nuevos proyectos, especialmente en ciudades donde la oferta formal no cubre por completo una demanda de consumidores en expansión.
Este indicador también introduce una precisión importante: el futuro del sector no dependerá únicamente de construir más superficies. Los nuevos proyectos deberán demostrar que pueden captar demanda suficiente, integrarse a las dinámicas urbanas locales y adaptarse a consumidores que combinan la compra presencial con los canales digitales. La oportunidad existe, pero será más selectiva y exigirá una lectura detallada de cada mercado.
Más inversiones, pero con nuevas exigencias
Los operadores asociados a la ACCEP tienen comprometidos S/ 2,102 millones en inversiones para el periodo 2025-2027. Los recursos se destinarán a la apertura de nuevos activos y a la ampliación, renovación y modernización de centros comerciales que ya se encuentran en funcionamiento.
Como resultado de este plan, el gremio prevé cerrar 2026 con 93 centros comerciales operativos en todo el país, dos más que al término de 2025. Aunque el aumento numérico parece moderado, la inversión también refleja una transformación menos visible: la actualización de espacios existentes para responder a cambios en los hábitos de consumo, incorporar servicios y reforzar la conexión entre las tiendas físicas y las plataformas digitales.
La apuesta por el formato presencial se mantiene, pero ya no se basa exclusivamente en la venta dentro de las tiendas. El centro comercial busca convertirse en un punto de contacto para una estrategia omnicanal, en la que el cliente descubre productos, compra por internet, recoge pedidos, utiliza servicios y participa en experiencias que no pueden reproducirse por completo en una plataforma digital.
Un congreso pensado para observar el mercado sobre el terreno
La quinta edición de la CLICC combinará conferencias especializadas con un Study Tour. Este formato permitirá que las delegaciones conozcan directamente la operación, el diseño y la evolución reciente de los centros comerciales peruanos, más allá de las presentaciones institucionales habituales.
La agenda estará marcada por la digitalización, la transformación de los hábitos de consumo y la consolidación de la omnicanalidad. También tendrá un componente regulatorio. Los gremios del sector han señalado que las barreras burocráticas todavía pueden retrasar nuevas inversiones, elevar costos y afectar la velocidad con la que los proyectos llegan al mercado. Para Perú, ser anfitrión ofrecerá la posibilidad de exhibir avances, pero también de poner en discusión las condiciones que aún limitan una expansión más dinámica.
Una plataforma regional para el retail peruano
La CLICC agrupa a las cámaras y asociaciones de centros comerciales de 13 países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela. En conjunto, sus organizaciones representan a más de 2,400 centros comerciales y cerca de 71 millones de metros cuadrados de área arrendable.
La llegada del congreso a Perú amplía la visibilidad internacional de un mercado que todavía busca consolidar su presencia fuera de Lima y atraer capital hacia ciudades con menor oferta comercial. Su importancia no se limita a la realización de un evento: puede facilitar alianzas, acelerar el intercambio de conocimiento y exponer al sector peruano a modelos de gestión aplicados en otros países.
El desafío será convertir esa exposición regional en resultados concretos. La expansión futura dependerá de inversiones sostenibles, trámites más previsibles, proyectos conectados con las necesidades de cada ciudad y una capacidad constante para integrar la experiencia física con la economía digital. Bajo esas condiciones, el congreso de 2027 llegará no solo como una vitrina para la industria peruana, sino como una prueba de su capacidad para liderar la siguiente etapa del retail latinoamericano.
