Perú invertirá 1041 millones en transmisión eléctrica

El Estado peruano ha definido un plan de expansión de la red de transmisión que movilizará 1041 millones de dólares entre 2025 y 2034. Esta suma se destinará a cuatro bloques de proyectos que, una vez operativos, ampliarán el acceso a electricidad confiable para más de cinco millones de personas en distintas regiones. La decisión refleja la necesidad de anticipar el crecimiento de la demanda y reducir la vulnerabilidad del sistema ante picos de consumo o fallas localizadas.

Los recursos provendrán de contratos de concesión autofinanciados a treinta años. Cada bloque incorpora líneas de alta tensión y subestaciones nuevas que se integrarán al Sistema Interconectado Nacional. El primer paquete, programado para licitarse en el segundo trimestre de 2026, contempla 339 millones de dólares y conectará Piura, Junín y Lima mediante enlaces de 500 kV. El segundo, con 392 millones, beneficiará principalmente a Puno y Madre de Dios. Los dos últimos, de 165 y 145 millones respectivamente, atenderán La Libertad, Piura, San Martín y Ucayali.

El orden de adjudicación no es aleatorio. Las zonas seleccionadas presentan índices de cobertura inferiores al promedio nacional y registran crecimientos poblacionales superiores a la media. Al priorizar estos corredores, el plan busca cerrar brechas antes de que la demanda supere la capacidad existente. Esta secuencia también permite que los nuevos activos refuercen la estabilidad del sistema en su conjunto, ya que las líneas de 500 kV actúan como columnas vertebrales que redistribuyen energía desde las zonas de generación hacia los centros de consumo.

Acumulación de experiencia y recursos

Entre 2002 y 2026 Perú adjudicó 79 proyectos de transmisión bajo esquemas de Asociación Público-Privada por un valor total de 11 145 millones de dólares. Esa trayectoria ha triplicado la longitud de la red, que hoy supera los 30 000 kilómetros. El salto se explica en parte por la introducción de líneas de 500 kV a partir de 2011, tecnología que redujo pérdidas técnicas y contribuyó a estabilizar los precios en el mercado eléctrico. El nuevo portafolio se suma a esa base sin alterar el modelo de financiamiento que ha demostrado capacidad para atraer capital privado.

Integración con otros ejes de desarrollo

La expansión de la transmisión no opera de manera aislada. Los proyectos se alinean con corredores logísticos y zonas productivas identificadas en el Plan Nacional de Infraestructura. Al llevar electricidad de calidad a regiones como Madre de Dios o Ucayali, se facilita la instalación de agroindustrias, centros de acopio y proyectos mineros de mediana escala que requieren suministro continuo. Esta articulación multiplica el retorno social de cada dólar invertido, porque la energía deja de ser un insumo aislado y pasa a ser un habilitador de cadenas productivas más amplias.

Condiciones para sostener la confianza

El éxito del plan dependerá de tres factores interdependientes: la ejecución oportuna de las licitaciones, la transparencia en los procesos de selección y la capacidad del Estado para resolver conflictos socioambientales antes de que retrasen las obras. ProInversión ha señalado que la modernización tecnológica de las subestaciones y la mejora de los procedimientos operativos forman parte del mismo paquete. Si estos elementos avanzan de forma coordinada, la red resultante no solo cubrirá la demanda proyectada hasta 2034, sino que también proporcionará margen para integrar fuentes renovables variables sin comprometer la seguridad del suministro.

Artículos relacionados

Últimos artículos