El superávit comercial de Perú alcanzó 44.000 millones de dólares en los últimos doce meses hasta mayo de 2026, un nivel sin precedentes que refleja el dinamismo de las exportaciones de cobre, oro y productos agrícolas. Este resultado se combina con reservas internacionales netas de 99.700 millones de dólares y un riesgo país de 110 puntos básicos, el más bajo desde 2012. El Ministerio de Economía y Finanzas atribuye estas cifras al alza de precios internacionales y a un manejo prudente de las finanzas públicas.
Los datos del Banco Central de Reserva confirman que entre enero y mayo las exportaciones sumaron 47.345 millones de dólares, mientras las importaciones alcanzaron 27.836 millones. El crecimiento de los términos de intercambio en 28,5% explica gran parte del saldo positivo, impulsado por cotizaciones del oro y el cobre que subieron 35,4% en promedio.
Dependencia de commodities y margen de maniobra
El récord comercial reduce la vulnerabilidad externa del país, pero también expone una estructura productiva concentrada en pocos productos. Cuando los precios del cobre superan los 4,5 dólares por libra y el oro se mantiene por encima de 2.300 dólares la onza, el superávit se expande rápidamente. Sin embargo, una caída sostenida de estas cotizaciones podría revertir el saldo en menos de dos trimestres, como ocurrió entre 2014 y 2016.
Las reservas internacionales equivalen ahora al 28% del PBI, cifra superior a la de Colombia, Chile y México. Este colchón permite al Banco Central intervenir en el mercado cambiario sin agotar recursos y mantiene el costo de financiamiento soberano en niveles reducidos. Los inversionistas institucionales consultados por el propio MEF destacan que este nivel de liquidez externa facilita la emisión de bonos en condiciones más favorables que las que enfrentan otros países de la región.

Reacción de los exportadores mineros y agroindustriales
Las empresas mineras han acelerado proyectos de expansión en el sur del país, confiadas en que la demanda china de cobre se mantendrá elevada durante los próximos dos años. Por su parte, los productores de palta, arándanos y espárragos reportan márgenes superiores al 30% gracias a la combinación de precios favorables y tipo de cambio estable. Ambos grupos coinciden en que el superávit actual genera un entorno propicio para reinvertir utilidades en tecnología y logística.
Los importadores de bienes de capital, en cambio, advierten que el aumento de 19,5% en las compras externas refleja una demanda interna robusta que podría presionar la inflación si el Banco Central no mantiene su política restrictiva. Las cámaras de comercio señalan que el flujo de maquinaria y equipos está permitiendo modernizar sectores como construcción y manufacturas, pero también eleva la dependencia de insumos importados.
Tres efectos estructurales que suelen subestimarse
Primero, el bajo riesgo país está atrayendo capital de fondos de pensiones europeos que tradicionalmente evitaban la región. Estos recursos se canalizan hacia proyectos de energía renovable vinculados a la minería, creando un círculo donde el propio sector exportador financia parte de su transición energética.
Segundo, el superávit comercial está modificando la composición del empleo formal. Las regiones mineras registran incrementos de hasta 12% en puestos de trabajo calificado, mientras que las zonas agrícolas de la costa norte muestran mayor demanda de técnicos en riego tecnificado. Este cambio reduce la migración interna hacia Lima y altera el perfil de la fuerza laboral en provincias.
Tercero, el nivel de reservas permite al gobierno mantener subsidios focalizados en combustibles sin comprometer la sostenibilidad fiscal. Esta capacidad de respuesta contrasta con periodos anteriores en que ajustes abruptos de precios internos generaron protestas sociales.
Escenarios de volatilidad y límites del modelo
Si los precios del cobre se redujeran 25% durante 2027, el superávit comercial podría caer por debajo de 25.000 millones de dólares, según proyecciones del propio BCRP. En ese caso, la presión sobre el tipo de cambio aumentaría y el riesgo país podría subir por encima de 180 puntos básicos, encareciendo el servicio de la deuda externa.
Otro riesgo radica en la demanda interna. El aumento de importaciones de bienes de consumo refleja un consumo de hogares que crece por encima del PBI potencial. Si esta tendencia continúa sin un aumento paralelo de la productividad, el superávit podría erosionarse desde el lado de las importaciones antes que por una caída de exportaciones.
Los analistas del sector financiero destacan que la autonomía del Banco Central sigue siendo el principal ancla de credibilidad. Cualquier percepción de interferencia política sobre la política monetaria podría revertir en semanas el descenso del riesgo país, independientemente del nivel de reservas.
Perspectivas para los próximos dieciocho meses
Los contratos de futuros del cobre apuntan a precios promedio de 4,2 dólares por libra durante 2027, lo que mantendría el superávit comercial por encima de 35.000 millones de dólares si las importaciones no se aceleran. Al mismo tiempo, los proyectos mineros en cartera podrían agregar entre 400.000 y 500.000 toneladas anuales de cobre a partir de 2028, reforzando la posición exportadora.
El gobierno evalúa utilizar parte del superávit fiscal derivado del comercio exterior para reducir la deuda pública por debajo del 30% del PBI. Esta estrategia, si se ejecuta con disciplina, ampliaría aún más el margen de maniobra ante choques externos. No obstante, la ejecución de gasto en infraestructura sigue siendo lenta y podría limitar el efecto multiplicador sobre el empleo no minero.
En resumen, el récord comercial actual otorga a Perú una posición de fortaleza relativa en América Latina, siempre que los precios de los metales se mantengan en rangos elevados y la política macroeconómica conserve su independencia. La capacidad de convertir este superávit en inversión productiva y en reducción estructural de la pobreza determinará si el momento actual representa un punto de inflexión o solo un ciclo favorable más.
