Perspectivas del dólar en Colombia para 2026

El dólar estadounidense abrió el 15 de julio de 2026 a 3.248,29 pesos colombianos, un alza del 0,38% frente al cierre previo. Esta cifra, reportada por Dow Jones, se inscribe en un contexto donde la divisa ha perdido 15,76% en términos interanuales y 1,39% en la última semana. La volatilidad actual del 13,97% supera el promedio de referencia, lo que refleja tensiones persistentes en el mercado cambiario colombiano.

La proyección del Grupo Cibest de Bancolombia sitúa el promedio anual en 3.878 pesos, sustentada en la debilidad global del dólar, el flujo constante de remesas y la expectativa de alzas en las tasas locales. El diferencial entre la tasa de la Reserva Federal (3,50%-3,75%) y la del Banco de la República (9,25%) sigue incentivando estrategias de carry trade que presionan a la baja la cotización.

Perspectivas del dólar en Colombia para 2026

La apreciación del peso como resultado de variables externas

La caída del índice DXY en 9% durante 2025, impulsada por la volatilidad en la política comercial estadounidense, benefició directamente al peso. Esta dinámica no responde únicamente a factores locales, sino a un reacomodo global donde el dólar perdió terreno frente a múltiples monedas emergentes. El Banco de la República mantuvo su tasa en 9,25% mientras se anticipan ajustes vinculados al aumento del salario mínimo, lo que refuerza el atractivo del carry trade.

Exportadores colombianos enfrentan márgenes más estrechos por la apreciación del peso, mientras que importadores de bienes de capital obtienen ventajas de costo. Los receptores de remesas, que representan un flujo anual superior a los 10.000 millones de dólares, ven incrementado su poder adquisitivo local, aunque esta ganancia se diluye parcialmente por la inflación en sectores sensibles como alimentos y vivienda.

Tres variables que definirán el rango de 3.878 pesos

La primera variable es la evolución de la política monetaria estadounidense. Si la Reserva Federal mantiene o reduce aún más su tasa, el diferencial con Colombia se amplía y el peso recibe apoyo adicional. La segunda es el flujo de remesas, que ha mostrado resiliencia incluso en periodos de desaceleración económica global. La tercera es el comportamiento del precio del petróleo, cuya estabilidad o alza proporciona ingresos en dólares que el Banco de la República puede esterilizar, limitando la apreciación excesiva del peso.

Estas tres variables interactúan de forma no lineal. Un repunte inesperado del DXY por tensiones geopolíticas podría revertir parte de la apreciación observada en 2025 y acercar la tasa de cambio más rápido al nivel proyectado de 3.878 pesos.

Posturas de exportadores, importadores y autoridades monetarias

Los exportadores de bienes no tradicionales argumentan que una tasa por debajo de 3.500 pesos erosiona competitividad y solicitan intervenciones esterilizadas del Banco de la República. Los importadores de maquinaria y tecnología, por el contrario, defienden la actual fortaleza del peso como oportunidad para modernizar el aparato productivo. El Gobierno, tras el recorte en la calificación soberana, enfatiza la necesidad de contener presiones alcistas derivadas de la incertidumbre fiscal y el ciclo electoral de 2026.

El Banco de la República mantiene una postura de observación vigilante. Aunque no ha intervenido directamente en el mercado spot en los últimos meses, ha señalado que el diferencial de tasas seguirá siendo el principal ancla para la estabilidad cambiaria mientras no se materialicen riesgos fiscales mayores.

Riesgos que podrían alterar la trayectoria esperada

La incertidumbre fiscal derivada del recorte de calificación crediticia representa el principal riesgo alcista. Un deterioro adicional de las cuentas públicas podría generar salidas de capital y presionar la tasa hacia niveles superiores a 4.000 pesos. El proceso electoral añade volatilidad: declaraciones de candidatos sobre reformas tributarias o gasto público han provocado movimientos intradía superiores al 1% en semanas recientes.

Otro riesgo proviene de un eventual fortalecimiento del dólar global si la economía estadounidense muestra mayor resiliencia de la esperada. En ese escenario, el carry trade se desarmaría parcialmente y el peso perdería parte del terreno ganado en 2025.

Escenarios para el segundo semestre de 2026

En un escenario base, la tasa se mantendrá entre 3.600 y 3.900 pesos, con el promedio anual cerca de los 3.878 pesos proyectados por Bancolombia. Un escenario optimista, con remesas robustas y estabilidad fiscal, podría mantener la cotización por debajo de 3.500 pesos hasta fin de año. El escenario adverso contempla un dólar por encima de 4.200 pesos si coinciden un deterioro fiscal y un repunte del DXY.

Los agentes del mercado ya incorporan estas probabilidades en sus coberturas. Las empresas con exposición en dólares han incrementado el uso de forwards y opciones, elevando la demanda por instrumentos de cobertura en un 18% respecto al mismo periodo de 2025.

La moneda colombiana, con su diseño que resalta la biodiversidad nacional, sigue reflejando tanto la fortaleza de los flujos externos como las vulnerabilidades estructurales del país. El equilibrio entre estos elementos determinará si el nivel de 3.878 pesos representa un techo temporal o el inicio de una nueva banda de flotación más amplia.

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