Petrobras cerró el primer semestre con un beneficio neto atribuido de 16.627 millones de dólares, un 55,3% más interanual, y anunció el reparto de 14.400 millones de reales en dividendos. El avance combina mayor producción de crudo y derivados con el repunte del Brent, dos factores que elevaron la generación de caja de la estatal brasileña.

El exterior impulsa las ventas
Los ingresos alcanzaron 57.142 millones de dólares, un 35,7% más. La expansión fue especialmente intensa fuera de Brasil, donde la facturación creció un 82,4%, frente al 18,4% del mercado doméstico. Los derivados aportaron 31.029 millones de dólares, confirmando que la mejora no depende solo de la extracción, sino también de la capacidad de transformar y comercializar petróleo.
El segundo trimestre concentró el impulso: las ganancias se más que duplicaron hasta 10.428 millones de dólares y el EBITDA ajustado semestral subió un 52,2%, a 29.964 millones. Aunque los costes aumentaron un 18,8% y la deuda neta avanzó un 3,1%, hasta 60.388 millones, el crecimiento de ingresos fue suficientemente mayor para ensanchar los márgenes.
El dividendo será de 1,34814262 reales por acción y se pagará en dos tramos, el 23 de noviembre y el 21 de diciembre. La distribución refuerza el atractivo financiero de Petrobras, pero también eleva la atención sobre su capacidad para sostener inversión, deuda y remuneración al accionista si los precios internacionales del crudo pierden fuerza.
