Reestructuración de último minuto
El directorio saliente de Petroperú aprobó el 5 de agosto una nueva estructura orgánica con cambios en cargos, remuneraciones y bonificaciones, apenas un día antes de ser reemplazado. La decisión se tomó mientras ProInversión, con apoyo de Deloitte, conducía la reestructuración encargada por el Gobierno desde diciembre de 2025.

Los documentos difundidos por Cuarto Poder muestran que el proceso interno empezó al menos el 8 de julio y siguió incluso después del pedido de prudencia administrativa del equipo de transferencia. La propuesta elevó de seis a ocho las gerencias que reportan al directorio e incorporó áreas sensibles como Auditoría Interna, Prevención de Lavado de Activos y Riesgo, además de ajustes salariales y bonos temporales.
El fondo político es más delicado que el cambio formal: la empresa llega al nuevo directorio con pérdidas acumuladas por 468 millones de dólares y con una disputa abierta sobre el rumbo de la reestructuración. El regreso de Oliver Stark fue rechazado por FENPETROL, que ve continuidad en un modelo que no ha corregido la crisis financiera ni disipado las sospechas sobre una eventual privatización encubierta.
