PIB francés mantendrá 0,2 % en tercer trimestre

París, 11 ago (EFE).- El Banco de Francia prevé que la economía francesa crecerá un 0,2 % en el tercer trimestre del año, el mismo ritmo que en el segundo, tras el avance limitado del 0,1 % registrado entre enero y marzo. La estimación, difundida este martes en su encuesta mensual de coyuntura a las empresas, refleja una recuperación aún contenida y condicionada por las primeras consecuencias indirectas de la guerra en Oriente Medio sobre la actividad europea.

El banco central atribuye la mayor parte del sostén al sector de los servicios comerciales, con especial peso de las ramas de información y comunicación, además del transporte. En conjunto, estos servicios avanzarían un 0,3 % entre julio y septiembre. La industria manufacturera también aportaría al crecimiento, después del tropiezo observado en julio: la encuesta apunta a una recuperación en agosto que llevaría el valor añadido industrial a una subida trimestral del 0,2 %.

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La energía sería otro de los componentes con mejor evolución en el trimestre, impulsada por el aumento del consumo eléctrico durante las olas de calor del verano. El Banco de Francia calcula un repunte del 0,5 % en energía, agua y tratamiento de residuos, tras dos trimestres de retroceso. En cambio, la construcción seguiría debilitándose, con una caída estimada del 1 %, mientras que la agricultura afrontaría una bajada trimestral del 0,9 %.

Señales desiguales en la economía real

El diagnóstico del banco central confirma un patrón de crecimiento desigual: los servicios compensan parte de la debilidad de sectores expuestos a la inversión, a la climatología o a la evolución de la demanda externa. Ese equilibrio frágil explica por qué la mejora del PIB sigue siendo moderada, pese a la resistencia de algunas actividades intensivas en información y movilidad. La lectura también sugiere que la economía francesa mantiene capacidad de avance, pero sin un impulso amplio y homogéneo.

Las previsiones trimestrales publicadas a mediados de junio por el Banco de Francia ya anticipaban un crecimiento del 0,5 % para el conjunto de 2026, una cifra compatible con una expansión lenta y dependiente de la evolución de los próximos meses. A comienzos de julio, el Gobierno rebajó su propia previsión anual al 0,7 %, dos décimas menos que la calculada hasta entonces. La distancia entre ambas referencias es reducida, pero revela cautela sobre la solidez de la recuperación.

Un contexto de prudencia para el segundo semestre

Más que una aceleración, los datos dibujan una economía que resiste con apoyos parciales y vulnerabilidades persistentes. La industria parece encontrar cierto suelo tras la caída de julio, aunque sin señales de un despegue contundente. La construcción y la agricultura siguen restando dinamismo, lo que limita el alcance de la mejora en el conjunto del trimestre. En ese marco, el impacto de factores externos, como la tensión en Oriente Medio, añade incertidumbre a un escenario que ya era de crecimiento débil.

La lectura del Banco de Francia sitúa el tercer trimestre como un periodo de continuidad antes que de inflexión. Si se confirma la previsión, Francia encadenará otro avance modesto, suficiente para evitar un estancamiento más severo, pero todavía lejos de una recuperación robusta. La evolución de los servicios, la energía y la industria en agosto y septiembre será determinante para saber si la economía cierra el verano con una base algo más firme o sigue atrapada en una expansión de bajo perfil.

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