El Plan México no logra atraer la inversión necesaria para impulsar el crecimiento. Al cierre del primer trimestre de 2026, la formación bruta de capital fijo se ubicó en 21.2% del PIB, por debajo del 22.7% registrado un año antes y lejos del objetivo superior al 25% fijado por la política industrial.
La caída se explica por la combinación de reformas al Poder Judicial, la desaparición de organismos autónomos y el cambio en la política comercial de Estados Unidos. Solo en 2025 se pausaron o perdieron 17.4 mil millones de dólares en proyectos por esta incertidumbre. La encuesta de Banxico muestra que la percepción para invertir cayó a 0% en mayo, desde 8% en diciembre de 2024.

Resultados mixtos y señales de alerta
El análisis de México, Cómo Vamos revela avances limitados: mejora en pobreza laboral y mayor participación en importaciones estadounidenses, pero retroceso claro en variables que determinan el crecimiento futuro. La formación de capital fijo cayó 3.1% anual en marzo, con contracciones tanto en construcción como en maquinaria y equipo.
La revisión del T-MEC como punto de inflexión
La revisión del T-MEC que inicia el 1 de julio representa el riesgo más inmediato. Una negociación prolongada hasta 2026 o más allá fragmentaría cadenas productivas y retrasaría decisiones de relocalización. El valor del tratado radica en la coproducción regional; cualquier medida que eleve costos logísticos o genere inestabilidad jurídica reducirá el atractivo de México como destino de inversión.
Para que el nearshoring se traduzca en capital efectivo, el gobierno debe ofrecer certeza jurídica, respeto a contratos, simplificación de trámites y seguridad pública. Sin estas condiciones internas, las reglas del T-MEC por sí solas no bastarán para revertir el estancamiento actual de la inversión.
