El Rayo Vallecano encara una semana marcada por la incertidumbre sobre el escenario de su próximo partido como local frente al Deportivo Alavés. A falta de cuatro días para el encuentro, el club mantiene abierta la opción de Vallecas, pese a que también trabaja con un plan alternativo en Butarque por si finalmente no recibe autorización para competir en su estadio habitual. La situación añade tensión deportiva a un inicio de temporada ya complicado, tras la derrota sufrida anoche en el Sánchez-Pizjuán frente al Sevilla.
La continuidad del estadio de Vallecas como sede de los partidos del Rayo quedó en entredicho después de que la Comunidad de Madrid retirara la concesión del recinto. Desde entonces, la entidad franjirroja vive pendiente de inspecciones, permisos y posibles soluciones provisionales, en un contexto que ha desbordado lo estrictamente deportivo y ha alimentado el malestar entre parte de la afición y la dirección del club.

La revisión del lunes, clave para decidir
La última referencia pública la ofreció Roberto Gómez en ElDesmarque, donde aseguró que el Rayo desea disputar el choque del próximo miércoles en Vallecas. Según explicó, Martín Presa le trasladó que su intención es jugar en casa y que el lunes se realizará una revisión del estadio para evaluar si las condiciones permiten celebrar allí el partido. Esa comprobación será determinante para fijar la sede definitiva en un calendario muy ajustado.
La opción de Butarque sigue sobre la mesa como alternativa operativa. El estadio del Leganés ha mostrado disponibilidad para colaborar en este escenario, una vía que ya ha sido explorada con intervención de la Comunidad de Madrid para facilitar un acuerdo entre clubes y administrar una solución temporal. En términos prácticos, la prioridad del Rayo es evitar otro desplazamiento, pero la viabilidad real dependerá del resultado de esa inspección y de la resolución administrativa correspondiente.
La afición reclama información y devuelve el foco al club
Mientras el club espera novedades, la Federación de Peñas Rayo Vallecano y la Plataforma ADRV endurecieron este jueves su posición con un comunicado en el que anunciaron que no acudirán a Butarque para el primer partido de Liga frente al Alavés, ni tampoco al Plantío, en Burgos, ni a ningún otro estadio que no sea Vallecas cuando el equipo ejerza de local. Su protesta pone el acento en la falta de información sobre cuántos encuentros tendrán que disputarse fuera del estadio franjirrojo.
Las peñas sostienen que la directiva, presidida por Raúl Martín Presa, no ha explicado con claridad el alcance real del problema ni el número de partidos afectados. Además, reclaman transparencia en todas las comunicaciones y piden que se devuelva la parte proporcional del abono correspondiente a los encuentros que no se jueguen en Vallecas. El conflicto ya no se limita al aspecto logístico: refleja una brecha de confianza entre parte de la grada y la gestión del club, precisamente en un momento en el que la estabilidad institucional resulta tan relevante como la deportiva.
Con la visita del Alavés a la vuelta de la esquina, el Rayo vive así una situación poco habitual para estas alturas del curso: sin sede cerrada, con una revisión pendiente y con su propia afición exigiendo respuestas. El desenlace del lunes marcará no solo el lugar del próximo partido, sino también el tono de un problema que ha pasado a ser uno de los focos más delicados del arranque liguero en Vallecas.
