Las revisiones anuales previstas en el Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá generan inquietud entre especialistas en comercio exterior. Yolanda Aguirre, integrante de la Comisión Técnica de Comercio Exterior del Colegio de Contadores Públicos de México, advirtió que la falta de certeza sobre la vigencia del acuerdo por diez años podría frenar la llegada de empresas que buscan relocalizarse en el país.
Cuando las compañías deciden invertir a largo plazo adquieren parques industriales, instalan maquinaria y equipo, y capacitan personal local. Cualquier señal de inestabilidad en las reglas del juego afecta directamente esas decisiones, ya que los retornos esperados se calculan en horizontes de cinco a quince años.

Incertidumbre sobre la duración del acuerdo
El T-MEC establece revisiones cada año, aunque el tratado tenga una vigencia inicial de dieciséis años. Esta mecánica, pensada para permitir ajustes, se convierte en un factor de riesgo cuando las empresas evalúan proyectos de inversión que requieren estabilidad regulatoria. Aguirre señaló que los inversionistas necesitan saber que las condiciones pactadas permanecerán vigentes durante el periodo necesario para recuperar el capital.
Decisiones de inversión a largo plazo
La compra de terrenos, la construcción de plantas y la formación de mano de obra especializada representan compromisos que no se pueden revertir fácilmente. Un cambio en las preferencias arancelarias o en las reglas de origen derivado de una revisión anual puede alterar los cálculos de rentabilidad que justificaron la mudanza de operaciones desde Asia o desde otros puntos de Norteamérica.
Empresas que ya están instaladas enfrentan el dilema de ampliar su presencia o esperar a que se aclare el panorama. Esta espera puede traducirse en menor creación de empleos y en menor derrama económica en las regiones que más han apostado al nearshoring.
Reacciones del sector contable y empresarial
El Colegio de Contadores Públicos de México ha insistido en la necesidad de que las autoridades mexicanas busquen mecanismos que ofrezcan mayor predictibilidad. Entre las propuestas circula la idea de protocolos de consulta previa antes de cada revisión anual, de manera que el sector privado pueda anticipar posibles modificaciones y ajustar sus planes con tiempo.
Algunos despachos contables reportan que clientes extranjeros han solicitado cláusulas contractuales adicionales que contemplen escenarios de terminación anticipada del tratado. Estas cláusulas encarecen los proyectos y reducen el margen de maniobra para las empresas que operan con márgenes ajustados.
Consecuencias para la cadena de suministro
El nearshoring no solo implica la llegada de nuevas plantas. También requiere proveedores locales confiables, logística eficiente y un marco fiscal estable. Si la percepción de riesgo aumenta, las empresas pueden optar por mantener centros de producción en ubicaciones más predecibles, aunque geográficamente más lejanas, o diversificar sus apuestas entre varios países de la región.
La experiencia de tratados anteriores muestra que la falta de claridad en las reglas suele favorecer a los competidores que ofrecen mayor certidumbre, incluso cuando sus costos laborales resultan superiores. México corre el riesgo de perder parte del impulso que ha registrado en los últimos dos años si no se atiende esta preocupación de manera oportuna.
Perspectivas para los próximos años
Las primeras revisiones formales del T-MEC están programadas para los próximos ejercicios fiscales. El resultado de esas reuniones determinará si las empresas mantienen o posponen sus planes de expansión. Mientras tanto, los asesores fiscales recomiendan a sus clientes modelar escenarios con diferentes niveles de protección arancelaria y evaluar la conveniencia de contratos de suministro más flexibles.
La discusión no se limita al ámbito comercial. También involucra temas fiscales, laborales y de infraestructura que dependen de la permanencia del marco normativo actual. Cualquier ajuste significativo en estos rubros podría amplificar o mitigar el efecto de las revisiones anuales sobre el flujo de inversiones.
