Los operadores de futuros redujeron este jueves sus posiciones a favor de un alza de tasas de interés por parte de la Reserva Federal en julio o septiembre, tras conocerse que la economía estadounidense generó significativamente menos empleos de lo previsto en los dos meses previos.
Según datos difundidos por el Departamento de Trabajo, la creación de puestos en mayo y junio quedó muy por debajo de las estimaciones de los analistas. Este resultado debilitó las expectativas de que la Fed mantuviera su tono restrictivo en el corto plazo y modificó las probabilidades implícitas en los mercados de derivados.

Datos de empleo que alteraron el panorama
El informe de nóminas no agrícolas correspondiente a junio mostró una ganancia de apenas 147 mil puestos, frente a las 300 mil que anticipaba el consenso. En mayo la cifra revisada también quedó por debajo de las proyecciones iniciales. Estos dos meses consecutivos de debilidad representan el peor desempeño acumulado desde finales de 2023.
La tasa de desempleo subió a 4.1 por ciento, el nivel más alto desde enero de 2022. Al mismo tiempo, el crecimiento de los salarios se moderó, situándose en 0.3 por ciento mensual, por debajo del 0.4 por ciento esperado. Estos indicadores combinados sugieren que el mercado laboral comienza a enfriarse de manera más clara.
Reacción inmediata en los mercados
Los contratos de futuros sobre la tasa de fondos federales reflejaron el cambio de percepción. La probabilidad de un incremento de 25 puntos base en la reunión de julio cayó de 18 por ciento a menos de 5 por ciento en cuestión de horas. Para septiembre, las apuestas por una subida se redujeron de 35 a 22 por ciento.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro a dos años descendieron 12 puntos base, mientras que el índice dólar perdió 0.6 por ciento frente a una canasta de divisas principales. El S&P 500 cerró con un avance de 0.9 por ciento, impulsado por valores sensibles a las tasas de interés.
Contexto de la política monetaria
La Reserva Federal ha mantenido la tasa de referencia entre 5.25 y 5.50 por ciento desde julio de 2023, el nivel más alto en más de dos décadas. Hasta ahora, las autoridades habían señalado que necesitaban mayor evidencia de que la inflación converge de forma sostenible hacia 2 por ciento antes de considerar recortes.
Sin embargo, el deterioro del empleo introduce un nuevo elemento en el balance de riesgos. Varios funcionarios han reiterado en semanas recientes que tanto el mandato de estabilidad de precios como el de máximo empleo deben ser considerados de manera conjunta. Un mercado laboral más débil podría inclinar la balanza hacia una postura menos restrictiva antes de lo previsto.
Perspectivas de analistas y riesgos
Economistas de instituciones financieras destacan que dos meses de datos débiles no configuran aún una tendencia clara, pero sí elevan la probabilidad de que la Fed inicie un ciclo de recortes en el último trimestre del año. Al mismo tiempo, advierten que una desaceleración más pronunciada del empleo podría afectar el consumo y, eventualmente, la propia trayectoria de la inflación.
Por otro lado, persisten factores que podrían mantener la presión alcista sobre los precios, como los costos de vivienda y los servicios. La Fed deberá evaluar en las próximas semanas si el enfriamiento del mercado laboral es transitorio o si refleja un cambio estructural en la demanda de trabajadores.
Los operadores seguirán de cerca los próximos informes de empleo y las minutas de la reunión de junio para calibrar el ritmo esperado de ajustes en la política monetaria durante el segundo semestre.
