El Vaticano ha declarado formalmente en situación de cisma a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X tras la consagración no autorizada de cuatro nuevos obispos en Suiza. Un decreto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, firmado por el cardenal Víctor Manuel Fernández, impone la excomunión inmediata a los seis prelados involucrados y advierte que cualquier laico que se adhiera formalmente a la organización será considerado cismático.
El acto que reactivó el conflicto
La decisión se produjo un día después de que la FSSPX ignorara la exhortación personal del papa León XIV de desistir de las ordenaciones. Las consagraciones, realizadas sin mandato pontificio, fueron calificadas de “acto de naturaleza cismática”. Los seis obispos sancionados incluyen tanto a los nuevos consagrados como a los dos consagrantes: Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry, Marc Hanappier, Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay.

Consecuencias para los fieles
El decreto establece que los ministros de la Fraternidad se encuentran en ruptura con la autoridad del Papa. Esta medida revive la excomunión levantada en 2009 por Benedicto XVI tras el conflicto originado en 1988 por Marcel Lefebvre. Al extender la sanción a los laicos que adhieran formalmente, el Vaticano busca limitar la expansión del grupo y evitar que la fractura se consolide en nuevas comunidades.
Un endurecimiento bajo León XIV
La respuesta disciplinaria refleja una postura más firme del actual pontificado frente a las ordenaciones ilegítimas. Aunque la FSSPX mantiene alrededor de 600 mil fieles y celebra según el rito tridentino, la advertencia canónica busca disuadir adhesiones formales y preservar la unidad eclesial. El conflicto, lejos de resolverse, vuelve a mostrar la distancia entre la Fraternidad y Roma tras décadas de intentos fallidos de reconciliación.
