En los últimos días, el debate sobre el fortalecimiento de la Superintendencia Nacional de Salud (Susalud) ha cobrado fuerza en el Perú. La propuesta busca convertirla en un organismo regulador más autónomo, capaz de supervisar tanto a las instituciones administradoras de fondos de aseguramiento en salud (Iafas) como a las instituciones prestadoras de servicios de salud (Ipress). Especialistas coinciden en que la medida requiere un enfoque técnico para evitar efectos no deseados en el sistema sanitario.
Independencia frente al Ministerio de Salud
Uno de los puntos centrales de la discusión es la salida de Susalud de la órbita del Ministerio de Salud. Esta separación se considera necesaria para reducir posibles conflictos de interés y permitir que la entidad ejerza su labor supervisora sin presiones políticas o administrativas. La experiencia de otros países muestra que las superintendencias independientes suelen lograr mayor efectividad en la protección de los derechos de los usuarios.
Supervisión integral a Iafas e Ipress
La reforma plantea que Susalud supervise de manera uniforme tanto a las entidades públicas como a las privadas. Actualmente, el sector público concentra la mayor parte de la atención, por lo que los analistas recomiendan priorizar la mejora de los estándares en hospitales y centros de salud estatales. Esta supervisión incluiría también funciones de categorización y acreditación de las Ipress, con el objetivo de elevar la calidad de los servicios y ordenar la oferta existente.

La acreditación permitiría establecer requisitos mínimos de infraestructura, equipamiento y personal, lo que contribuiría a reducir las brechas de calidad entre regiones. Sin embargo, los expertos advierten que este proceso debe ser gradual y contar con recursos suficientes para que las instituciones puedan adaptarse sin afectar la atención diaria.
Rechazo al control general de precios
Entre los aspectos que generan mayor reserva figura la posibilidad de establecer regulaciones generales sobre precios en salud. La evidencia internacional indica que este tipo de intervenciones puede derivar en menor oferta de servicios, reducción de inversiones y, en algunos casos, deterioro de la calidad. En su lugar, se proponen mecanismos alternativos como la transparencia de información, la portabilidad de seguros, las compras estratégicas del Estado y los pagos por desempeño.
El verdadero desafío: fortalecer las Ipress públicas
Las Iafas privadas atienden solo a una minoría de la población peruana. Por ello, cualquier regulación que se centre exclusivamente en este segmento tendría un impacto limitado en el conjunto de los ciudadanos. El énfasis debe ponerse en las Ipress públicas, donde se concentra la demanda real del sistema.
Entre las prioridades identificadas figuran la mejora de la capacidad resolutiva, que implica reducir tiempos de espera y optimizar el uso de recursos humanos y tecnológicos. También se menciona la necesidad de incrementar la productividad mediante procesos más eficientes y la medición constante de indicadores. La seguridad del paciente aparece como otro eje fundamental, a través de la implementación de estándares obligatorios y sistemas de reporte de eventos adversos.
Una reforma técnica y progresiva
El fortalecimiento de Susalud se presenta como una oportunidad para proteger los derechos de los pacientes, supervisar la calidad y sancionar incumplimientos. No obstante, el objetivo no debe ser aumentar la regulación por sí misma, sino generar mejoras concretas en el acceso y la atención. Los especialistas coinciden en que el éxito de la reforma dependerá de su diseño técnico, su implementación gradual y su orientación hacia resultados medibles en la población.
