El Banco de Rusia autorizó a los inversores no cualificados a negociar bitcoin, ethereum y tether (USDT) en bolsas, aunque con un límite anual de 300.000 rublos, unos 3.150 euros, a través de cada intermediario. La restricción se aplicará por separado cuando las operaciones se realicen mediante un bróker, una plataforma de intercambio de criptomonedas o un gestor.
Liquidez a cambio de protección
La decisión incorpora estos tres activos a la lista de criptomonedas disponibles para el público general y, al mismo tiempo, define una puerta de entrada estrecha al mercado. El criterio del banco central es la liquidez: bitcoin y ethereum concentran buena parte de la negociación global, mientras que tether busca ofrecer exposición a un activo vinculado al dólar y con una volatilidad distinta a la de las criptomonedas tradicionales.

El límite no elimina el riesgo para los pequeños inversores, pero reduce la posibilidad de que una pérdida rápida comprometa una proporción elevada de sus recursos. El Banco de Rusia justificó la medida por las fuertes e impredecibles fluctuaciones de los criptoactivos. En la práctica, la norma combina una apertura controlada con una advertencia explícita sobre la naturaleza especulativa de este mercado.
Los inversores cualificados tendrán un margen mucho mayor: podrán adquirir, sin restricciones, todas las criptomonedas negociadas en bolsas y mercados extrabursátiles. La diferencia establece un régimen de dos velocidades, en el que la experiencia y la capacidad financiera determinan el nivel de acceso permitido.
Antes de cualquier operación, todos los inversores deberán someterse a pruebas y familiarizarse con los riesgos asociados a los criptoactivos, independientemente de su clasificación. La exigencia refuerza la supervisión preventiva, pero también traslada al intermediario una responsabilidad relevante: comprobar que el cliente entiende la volatilidad, la posible pérdida de capital y las particularidades de cada activo antes de invertir.
