Sheinbaum y Mulino: Diálogo sobre neutralidad del Canal

La reunión entre la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y el mandatario panameño José Raúl Mulino marca un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales, centrado en la defensa de la neutralidad del Canal de Panamá y en el fortalecimiento de los lazos económicos. Ambos líderes coincidieron en la importancia de mantener la vía interoceánica como un corredor libre de injerencias geopolíticas, una postura que Panamá ha promovido ante múltiples gobiernos.

Orígenes del principio de neutralidad

El régimen de neutralidad permanente del Canal de Panamá tiene raíces en los tratados Torrijos-Carter de 1977, que establecieron la transferencia gradual del control estadounidense a Panamá y fijaron la obligación de preservar el paso marítimo abierto a todas las naciones en tiempos de paz y guerra. Desde entonces, los gobiernos panameños han reiterado este compromiso en foros multilaterales, conscientes de que cualquier percepción de parcialidad podría afectar el volumen de tránsito, que supera los 14 000 buques anuales y representa cerca del 5 % del comercio marítimo mundial.

La solicitud actual de respaldo internacional responde a tensiones recientes derivadas de inversiones extranjeras en puertos cercanos y a debates sobre posibles usos militares de la infraestructura. Al recibir el apoyo explícito de México, Panamá obtiene un aliado de peso cuya voz en organismos regionales puede amplificar el mensaje de neutralidad.

Vínculos económicos previos entre México y Panamá

Las relaciones comerciales entre ambos países superan el siglo de existencia formal, pero han cobrado mayor dinamismo en las últimas dos décadas. México exporta principalmente productos manufacturados, automóviles y alimentos procesados, mientras que Panamá ofrece servicios logísticos, banca internacional y acceso a zonas francas. La presencia de 23 empresas mexicanas en la agenda de Mulino refleja el interés por expandir operaciones en un hub que conecta con mercados centroamericanos y sudamericanos.

Sheinbaum y Mulino: Diálogo sobre neutralidad del Canal

El encuentro en Palacio Nacional también abordó posibles acuerdos en materia de turismo cultural y cooperación educativa. México cuenta con una oferta académica consolidada en ingeniería portuaria y logística, campos que Panamá necesita para modernizar sus terminales y mantener la competitividad frente a rutas alternativas como el Canal de Suez o proyectos ferroviarios transístmicos en otros países.

Repercusiones en el comercio regional

La reafirmación conjunta de la neutralidad canalera puede traducirse en mayor certidumbre para los exportadores mexicanos que utilizan la ruta hacia Europa y la costa este de Estados Unidos. Un escenario de tensión geopolítica que pusiera en duda el acceso equitativo al canal elevaría costos de flete y obligaría a replantear cadenas de suministro, afectando especialmente a sectores como el agroexportador y la industria automotriz.

Además, el diálogo abre la puerta a mecanismos de coordinación en organismos como la CEPAL y la Alianza del Pacífico. Si ambos gobiernos logran articular posiciones comunes sobre inversión extranjera en infraestructura crítica, podrían sentar precedentes para otros países latinoamericanos que enfrentan dilemas similares entre atracción de capitales y preservación de soberanía sobre activos estratégicos.

Perspectivas a mediano plazo

El respaldo mexicano a la neutralidad panameña no se limita a un gesto diplomático; implica un cálculo de interés nacional. México busca diversificar sus rutas comerciales ante posibles disrupciones en el Pacífico derivadas de conflictos en Asia. Al mismo tiempo, Panamá necesita aliados que contrarresten presiones de potencias extrarregionales interesadas en influir sobre el canal.

En el plano social, el fortalecimiento de estos lazos podría facilitar programas de intercambio laboral en sectores logísticos y de servicios financieros, generando oportunidades para profesionales jóvenes de ambos países. Sin embargo, persisten desafíos relacionados con la desigualdad en la distribución de beneficios del comercio canalero dentro de Panamá y con la necesidad de México de mejorar su conectividad interna hacia puertos del Pacífico.

El encuentro de julio de 2026 establece así una plataforma para un diálogo sostenido que trascienda la coyuntura inmediata y aborde cuestiones estructurales del desarrollo regional, desde la modernización de infraestructura hasta la definición de reglas comunes para la inversión en activos de interés estratégico.

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