Las acciones de SpaceX cayeron un 9% durante la apertura de la sesión del miércoles, hasta situarse cerca de los 114 dólares, después de que la compañía publicara su primer informe trimestral de resultados desde su debut bursátil. Aunque la empresa superó las previsiones de ingresos y redujo sus pérdidas, el fuerte incremento del gasto de capital volvió a colocar bajo escrutinio la estrategia de expansión impulsada por Elon Musk, especialmente en inteligencia artificial.
La cotización llegó a tocar los 109,23 dólares antes de recuperar parte del terreno perdido, aproximándose a su mínimo histórico de 104 dólares. El movimiento refleja una reacción más centrada en la capacidad de SpaceX para financiar su crecimiento que en sus resultados operativos inmediatos: el mercado recibió con mejores ojos las cifras de ventas, pero mostró preocupación por el ritmo al que aumentan las inversiones.

Ingresos por encima de las previsiones
SpaceX informó el martes de ingresos trimestrales por 7.810 millones de dólares y una pérdida de 0,09 dólares por acción. Ambas cifras superaron las estimaciones recopiladas por FactSet, que anticipaban ingresos de 6.900 millones de dólares y una pérdida de 0,26 dólares por acción. La pérdida neta también se redujo de 1.000 millones a 541 millones de dólares.
Estos datos apuntan a una mejora de la rentabilidad en el corto plazo, aunque todavía no convierten a la compañía en una empresa rentable. El problema para los inversores es que el avance de los ingresos no está acompañando la expansión de los desembolsos. SpaceX comunicó gastos de capital de 18.300 millones de dólares durante el segundo trimestre, de los cuales 15.800 millones correspondieron a proyectos de inteligencia artificial.
Con ese resultado, la inversión acumulada en los seis primeros meses del año ascendió a 28.500 millones de dólares. La cifra multiplica por seis los casi 7.000 millones invertidos durante el mismo periodo del año anterior y eleva la exigencia sobre los negocios que deben generar retornos para justificar el programa de expansión.
La inteligencia artificial concentra el debate
Durante la conferencia con analistas, el director financiero Bret Johnsen intentó matizar la lectura negativa del gasto al señalar que “no todos los gastos de capital son iguales”. La empresa sostiene que una parte relevante de esas inversiones está destinada a construir infraestructura con potencial de crecimiento a largo plazo, en lugar de responder únicamente a necesidades operativas inmediatas.
Musk anunció además planes para construir centros de datos de inteligencia artificial en el espacio, utilizando exclusivamente chips de Nvidia. La propuesta ampliaría el alcance de SpaceX más allá del lanzamiento de cohetes, la conectividad satelital y los servicios espaciales. Sin embargo, también introduce dudas sobre los plazos, los costes tecnológicos y la demanda real de una infraestructura todavía experimental.
El fundador de la compañía afirmó que SpaceX espera superar el billón de dólares de ingresos en 2030, o incluso en 2029, frente a su previsión anterior de alcanzar esa cifra en 2031. La revisión al alza de las expectativas contrasta con el aumento de la inversión y obliga a los accionistas a valorar si el crecimiento proyectado compensará el consumo de capital de los próximos ejercicios.
Analistas divididos ante la estrategia
JPMorgan adoptó una posición favorable y elevó su precio objetivo para las acciones de 225 a 240 dólares. Sus analistas destacaron la “integración vertical extrema” de SpaceX y calificaron de “increíblemente rápido” su ritmo de desarrollo en inteligencia artificial. Según su evaluación, una mayor capacidad de infraestructura y una monetización más intensa podrían llevar los ingresos vinculados a la IA hasta 100.000 millones de dólares en 2027.
Wells Fargo, en cambio, redujo su precio objetivo de 230 a 215 dólares. La firma reconoció que SpaceX había comenzado el proceso de expansión con ambición y que sus previsiones de ingresos para 2027 y 2028 eran superiores a lo esperado, pero consideró que las estimaciones de gasto de capital resultaban demasiado elevadas.
La preocupación fue resumida por Kathleen Brooks, directora de análisis de XTB, quien declaró a The Wall Street Journal que los inversores se preguntan por qué el crecimiento del gasto está superando con tanta rapidez al crecimiento de los ingresos. Esa diferencia es central para la valoración: mientras la empresa promete una expansión acelerada, el mercado exige señales más concretas de que las inversiones pueden convertirse en beneficios.
Una cotización aún lejos del máximo
El descenso del miércoles se produce después de una pérdida acumulada superior al 50% desde el máximo histórico de más de 220 dólares alcanzado el 16 de junio. En aquel momento, el patrimonio de Musk superaba los 1,45 billones de dólares. Ni siquiera el lanzamiento de prueba exitoso de Starship el mes pasado logró cambiar la tendencia; tras ese evento, las acciones retrocedieron cerca de un 5%.
Analistas de Morgan Stanley habían advertido el mes pasado que una cotización inferior a 100 dólares implicaría que los inversores no estarían asignando valor al negocio de inteligencia artificial de SpaceX. Algunos modelos ya contemplan un valor “nulo o negativo” para esa división si la empresa continúa elevando el gasto en el segmento espacial y de conectividad en un entorno económico incierto.
El impacto sobre la fortuna de Musk
La caída bursátil redujo en unos 64.000 millones de dólares el patrimonio neto de Musk, hasta aproximadamente 719.200 millones, según estimaciones de Forbes. Aun así, conserva una ventaja considerable sobre Larry Page y Sergey Brin, cofundadores de Google, cuyas fortunas se calculan en 309.000 millones y 284.900 millones de dólares, respectivamente.
Al margen de los mercados, un fragmento de un cohete de SpaceX que permanecía en el espacio desde hacía aproximadamente un año probablemente se estrelló contra la Luna durante la madrugada del miércoles, según la BBC. El impacto habría ocurrido cerca del cráter Einstein, en la cara oculta respecto al lugar del alunizaje del Apolo 11. Las imágenes del acontecimiento todavía no habían sido procesadas, por lo que la confirmación dependía de nuevas observaciones.
El primer informe financiero trimestral de SpaceX ofrece así una señal doble: la compañía está creciendo por encima de las expectativas de ingresos y reduciendo sus pérdidas, pero al mismo tiempo acelera una estrategia de inversión cuyo retorno aún no está demostrado. La evolución de la cotización dependerá de si los próximos trimestres muestran que la inteligencia artificial y los demás proyectos pueden convertir ese gasto extraordinario en crecimiento sostenible.
